Termómetro marcando 20 grados de temperatura

Temperatura promedio 20 grados


¿Qué te parecería disfrutar de una temperatura de 20º Celsius como promedio? ¿No estaría mal, verdad? Es una temperatura aceptable, sobre todo si lo comparas con los climas que se dan en algunos sitios, con temperaturas bajo cero o al contrario, de calor abrasador.

Bueno, en el planteamiento hay trampa. He dicho temperatura promedio. En realidad, se trata de un hombre que tiene los pies en un barreño con agua a 0 grados, mientras le da el sol en la cocorota, con unos 40 grados.

Temperatura promedio: (40 + 0) / 2 = 20


Este ejemplo un poco tonto demuestra una cosa: las cifras son frías y, lo más importante, fáciles de manipular. Ya lo decía George Bernard Shaw:

“La estadística es una ciencia que demuestra que, si mi vecino tiene dos coches y yo ninguno, los dos tenemos uno.” George Bernard Shaw Clic para tuitear

Pongamos otro ejemplo más para saber de qué hablamos: En Gran Canaria hay muchos centros comerciales. De hecho, según citaba el periódico Canarias7, es la ciudad de España con más densidad de centros comerciales. Unos 1.000 metros cuadrados por cada 1.000 habitantes. Supera así a ciudades como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca.

Pues bien, varios de estos centros comerciales presumen de ser los más grandes. Claro, esto no es posible. El tema es que tiene truco. Uno es el más grande en superficie, otro es el más grande a lo largo, otro es el más grande en cantidad de tiendas… Es decir, todos son el más grande en algo. Pero nuestro cerebro se queda con lo de «más grande».

Centro comercial

La estadística y sus datos

De hecho, podría decirse que la estadística es la ciencia de manipular los datos, ya que lo que hace es presentar los datos de manera relevante. Hay quien va más allá y define la estadística como el arte de mentir con números.

No siempre se usan los datos para mentir. A veces simplemente es una forma de hacer el contenido más atractivo, como se ve en la viñeta de abajo:

La forma de presentar datos de los comentaristas de fútbol

Por supuesto, hay manipulaciones de cifras mucho peores, como las que indican niveles esenciales en la economía de un país. En otros casos, las cifras son jueces implacables, como cuando se aprueba un porcentaje a partir del cual, recibes o no ayudas, se te considera enfermo o no, o apruebas un examen o no. Un gráfico mal planteado puede quebrar una empresa, o convertirse en unos cuantos despidos.

Según otra estadística, los encargados de presentar los datos juegan con nosotros y nos engañan de alguna u otra manera el 90% de las veces.

En un artículo en el que se daban algunos ejemplos curiosos de estadísticas totalmente falsas, también se mencionaba a otro crítico de las estadísticas, el primer ministro británico Benjamin Disraeli, que dijo: “Hay tres tipos de mentiras; las mentiras, las mentiras infames y las estadísticas”.

¿Y qué decir de los gráficos? En otra web se mencionan 6 formas de modificarlos a tu antojo para demostrar lo que quieras. Además, los gráficos tienen un efecto muy convincente.

Los gráficos pueden ser engañosos

Qué hacer con los datos que nos dan

En resumidas cuentas, y como el objetivo es ser efectivos, la cuestión es qué podemos hacer nosotros con las estadísticas, promedios y todos los datos que nos llegan diariamente. La respuesta es fácil: sospechar, ser críticos. Hay que diferenciar entre una estadística que sirve como iluminación de otra que sirve como apoyo. Debemos entender que el análisis no es sencillo.

“Él usa las estadísticas como un borracho utiliza las farolas: para el apoyo en lugar de para la iluminación.” Andrew Lang Clic para tuitear

Decía Gerd Bosbach, coautor (con Jens Jürgen Korff) de ‘Mentir con las cifras, cómo nos manipulan con las estadísticas’ dijo: “No confíes más que en la estadística que tú mismo has falsificado”. 

Debemos ser cautos al aceptar una estadística, usando la lógica y evitando usar datos ajenos como base para tomar decisiones importantes. Mucho mejor realizar un estudio propio, o bien delegarlo en personas u organizaciones confiables, acordando de antemano qué queremos extraer de las cifras. Además, nunca está de más una segunda opinión (o tercera o cuarta… sin pasarse).

En resumen, antes de aceptar un promedio sin más, ¡acuérdate del pobre hombre que dejamos sufriendo con los pies congelados y la calva ardiendo!

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… ¡que lo pases muy bien!

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