Hace poco escuchaba al genial Robert Sasuke, del podcast Te invito un café, contar una historia sobre 6 ciegos y un elefante. Te dejo más abajo un reproductor por si te apetece escucharla (merece la pena).

De todas formas, te lo cuento rápido. Se trata de 6 hombres invidentes que se proponen averigüar cómo es un elefante palpándolo. Cada uno de ellos toca una parte del cuerpo del elefante. Al final, el que había palpado el pie, dice: “El elefante es como el tronco de un árbol”. Otro ciego, el que había tocado una oreja, exclama: “¡No! Sin duda el elefante es como un gran abanico”… y así cada uno de los 6 ciegos.

Acaban discutiendo, dando 6 opiniones distintas, y sin saber, verdaderamente, cómo es un elefante.

Son ciegos, no estúpidos

En el podcast de Sasuke, así como en muchas páginas, se aplica este cuento a lo que se denomina “prejuicio de punto ciego”: uno cree saber más de lo que en realidad sabe.

Ahora bien, más allá de su moraleja más obvia, ¿cuál es la raíz del problema? ¿por qué los ciegos terminan creyendo que saben algo cuando no es cierto? ¿Cómo podemos evitar este sesgo al estudiar cualquier temática?

La clave está en imaginar el cuento. Vamos a ver… ¿de verdad un ciego que quiere saber cómo es un elefante se conformaría con palpar solo una parte de su cuerpo? ¡Que son ciegos, no estúpidos!

Los 6 ciegos y el elefante

Al contrario, de hecho. Las personas con capacidades limitadas, como la visión, suelen desarrollar otras capacidades de forma extraordinaria, además de poseer inteligencia por encima de la media.

Cualquier ciego hubiera palpado TODO el elefante. Y solo entonces, habría dado una opinión. No sabría cómo es cada elefante, ni habría memorizado las arrugas y los pliegues de su piel, pero, a “grosso modo”, sabría qué es un elefante.

Cómo no ser como los ciegos del cuento

  1. No te creas todo lo que dicen los cuentos
  2. Procura tocar todo el elefante

Muchas veces aprendemos algo de forma errónea. Me explico:

Nos interesa un tema, comenzamos a investigar… un poco de aquí, un poco de allá… Aprendemos una cosita, saltamos a otra, picamos de flor en flor, y acabamos revisando las notificaciones del whatsapp y mirando una noticia de los problemas de un famoso que ni nos va, ni nos viene.

Nos falta foco, nos falta inmersión total. Entonces… ¿cómo palpamos el elefante al completo?

Un ejemplo: el funcionamiento de un automóvil. No es necesario que sepas cómo funcionan todos los modelos de coches, ni que seas un experto en carburadores. Pero si aprendes cómo se relaciona la combustión, con el sistema de gases y la refrigeración, y qué es la suspensión, transmisión y demás partes básicas de un coche… entonces sabrás lo que es un coche. (Habrás palpado TODO el elefante, y… créeme, no es tan complicado)

Motor automóvil

Lo mismo sucede con cualquier temática que queramos analizar de forma efectiva. Solo cuando tengas claras las diferentes partes de un asunto y cómo se relacionan entre sí, podrás entender el conjunto. Por eso no vale con ver un árbol. Hay que subirse al más alto, y ver el bosque.

No vayamos a ser como los ciegos del cuento.

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Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!

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4 commentarios

Maria Virginia · 05/02/2019 a las 6:02 am

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D Erick · 30/01/2019 a las 1:05 pm

Excelente punto de vista.

    Jaír Amores · 30/01/2019 a las 3:50 pm

    Muchas gracias Erick. Me alegro que le haya gustado. Saludos!

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