Pandemia

La gran pandemia

Quería compartir algo que encuentro frecuentemente en libros y artículos en periódicos y blogs.

Me refiero a afirmaciones como la siguiente (he sacado el texto de un libro que estaba leyendo mi mujer):

Se ha descubierto que las personas amables generan una mayor cantidad de endorfinas, las cuales a su vez reducen los niveles de cortisol -hormona del estres- y aumentan la oxitocina -hormona del amor y de la confianza-. Por lo tanto, a través de ella mejoran la hipertensión y los problemas cardiovasculares y disminuye la sensación de dolor.

Decir que las personas amables tienen menos estrés o menos enfermedades es algo relativamente sencillo de demostrar. Basta con hacer una encuesta suficientemente amplia y preguntar a personas enfermas o con estrés si se consideran amables. Aún así, habría que decidir qué fiabilidad tiene el que alguien diga que es más o menos amable.

De todos modos, tampoco hace falta una demostración científica para eso. Al fin y al cabo, todos sabemos (o creemos) que ser amable es bueno para la salud. Y parece que hay una correlación entre ser amable y estar más sano.

Pero fíjate en la afirmación que cité al principio. Surgen muchas preguntas.

¿Cómo midieron las endorfinas? ¿Lo hicieron en el momento exacto en que la persona estaba siendo amable? ¿O determinaron que la persona era amable en general? ¿Se comprobó la supuesta amabilidad de la persona? ¿Estamos seguros de que las personas amables generan endorfinas? ¿No será al revés (las endorfinas te permiten ser más amable)? ¿A cuántas personas le hicieron el análisis? (Porque encontrar endorfinas no es algo que te salga en la típica revisión anual)

¿Y qué hay del cortisol? ¿Se ha demostrado de verdad que es la hormona del amor? ¿A qué se refiere eso de que es la hormona del amor y de la confianza? …

*Si quieres saber sobre los llamados «4 químicos de la felicidad» puedes visitar el siguiente artículo: Los 4 químicos de la felicidad y la fuerza de voluntad

Podría seguir haciendo decenas de preguntas que surgen al intentar analizar la afirmación desde un punto de vista critico.

Y todo para llegar a una conclusión: las personas amables están más sanas.

Es decir, para llegar del punto A al punto B, se ha usado un argumento aparentemente científico, lleno de supuestos, tratados como verdades comprobadas, cuando lo más probable es que ni el propio autor haya visto la demostración de todo eso por él mismo.

Claro, en este caso la afirmación no tiene maldad, y solo usa el argumento científico como refuerzo. Incluso es posible que cada punto de la afirmación citada fuese demostrable. Lo desconozco.

Pero, ¿qué hay si fuera un argumento erróneo? O peor, ¿con malas intenciones?

Ahora mismo, por ejemplo, los periódicos están llenos de afirmaciones sobre la pandemia. Parece evidente que el virus existe, y que su peligrosidad es mucho mayor que una simple gripe. Aún así, a mí me gustaría tener datos distintos a los que suelo encontrar.

Por ejemplo, se dice que hay x muertos en determinado periodo, pero no te dicen cuál es el promedio de muertes habitual en otros años, en el mismo periodo.

Te dicen cuántos positivos hay, pero no cúal es el porcentaje de positivos en relación a la cantidad de test efectuados. Tampoco he podido encontrar la cantidad de positivos confirmados con más de un test, dado que la fiabilidad del test común no es ni mucho menos del 100%.

Puedes encontrar la cantidad de personas ingresadas por el virus, pero sería interesante saber el porcentaje en comparación con otros ingresos por otras causas.

Y así podría seguir.

En otros casos, los titulares son sensacionalistas. Un ejemplo: en un periódico local decía que el virus estaba descontrolado en Canarias, con 172 casos activos. Sin embargo, otro titular correcto, después de tirar de calculadora y de buscar datos de población activa en Canarias (redondeando, 2,2 millones de personas), sería que hay un porcentaje de 0,000078% de casos activos (o dicho de otro modo, uno por cada 12.790 personas).

*A fecha de hoy, las cifras van bastante peor que cuando se publicó la noticia.

Así, una vez más, para llegar del punto A (tenemos una pandemia) al punto B (hay que protegerse), se usan datos que no dicen gran cosa por sí solos y, en muchos casos, con titulares sensacionalistas.

¿Y cuál es la conclusión práctica de todo esto?

Pues que si queremos tomar decisiones correctas, y ser personas efectivas, debemos tener datos fiables, y no podemos dejarnos llevar por afirmaciones llenas de paja, desgraciadamente, cada vez más frecuentes.

No siempre nos van a engañar con este tipo de argumentación. En los dos ejemplos que he usado, ser amable mejora la salud, y hay una pandemia y es bueno protegerse, no parece haber maldad. El problema es que, como no tienes una forma fiable de comprobarlo, no vamos a saber si lo que nos cuentan es realmente así o no.

Para finalizar este artículo, dejo otra reflexión muy personal, que no voy a esforzarme en intentar demostrar con datos empíricos. Dada la cantidad de información poco confiable, lo que sin lugar a dudas es una verdadera pandemia es la desinformación reinante.

¿Cómo lo ves tú?

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