Habitación sucia y desordenada

Imperfeccionistas

Me considero una persona ordenada, de esas que colocan los objetos en la mesa del escritorio para que guarden una absurda relación geométrica.

Me gusta el orden, la organización, y no creo que sea algo malo. Al contrario, creo que tiene muchas ventajas, y estoy convencido de que el orden está ligado a la efectividad

Siempre me gustó ordenarlo todo. Pero, en algún momento de mi vida, entendí que me estaba pasando de la raya. Recuerdo hacer terapia tirando al suelo un montón de objetos y papeles, manteniéndolos sin recoger un par de días.

Por suerte, creo estar en un punto de equilibrio desde hace años. Pero no me puedo despistar, ya que mi tendencia natural es a la perfección. Y ese tipo de perfección absoluta y aburrida, exenta de aprendizaje y de mejora, ni existe, ni debe existir. 

Es fácil criticar a alguien por ser «un perfeccionista». Pero, ¿qué hay del otro extremo? Aquellos que, por costumbre, dejan todo inacabado, sin cumplir un mínimo estándar de calidad. Esos a los que el orden les importa un pimiento. 

Sí, esos que llegan tarde por costumbre, que prefieren tener todo desordenado; los que se ríen de ti por querer tener algo de control. Esos que se excusan diciendo que la creatividad es desordenada. 

Sobre todo, los que, por su falta de organización, te roban tu valioso tiempo, y de paso, tu tranquilidad. 

Y peor aún si esas personas tienen cierta autoridad sobre ti, como padres, demás familiares, profesionales de algún sector, funcionarios, etc. La lista es interminable.

No estoy hablando de personas que tengan limitaciones en un ámbito en particular, pero se esfuerzan por mejorar. Me refiero a los que, pudiéndolo hacer mejor, prefieren la imperfección, lo incompleto. 

No creo que ser perfeccionista sea bueno, pero tampoco pienso que lo contrario, llamémosle «ser imperfeccionista», sea mejor. Y, al igual que una cosa puede ser criticable, la otra también. 

Ya teníamos una palabra para un extremo, pero faltaba la otra. Aquí está: IMPERFECCIONISTAS

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… ¡que lo pases muy bien!

Las reflexiones que se exponen aquí son propias, y no tienen por qué reflejar la verdad absoluta. Por supuesto, eres libre de compartir. 

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5 comentarios en “Imperfeccionistas”

  1. Lo peor de todo es el sufrimiento que suelen tener las personas que son perfeccionistas rayando lo patológico. No ha sido mi caso, al menos «diagnosticado», pero sí se lo mal que se pasa.
    Pero a medida que fui avanzando en mi terapia para la agorafobia, también fue desapareciendo esa ansiedad.
    Y tengo la experiencia también de convivir con personas «imperfeccionistas» .
    Sólo puedo decir que ambos extremos son malos.
    Saludos.

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    • Uff! Vaya experiencia. Me resulta muy interesante la conexión entre la agarofobia y la tendencia a ser perfeccionista. ¡Qué bueno que lo hayas superado! Imagino que no será igual en cada caso, pero con tu ejemplo, seguro que animas a los demás. Muchas gracias por compartir esos detalles. Coincido contigo en que los extremos no son buenos. Saludos!

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  2. Hola Jaír, bajo mi punto de vista, ninguna de las dos posturas debe ser criticable,cada uno se moverá en ellas dependiendo de cuál sea nuestra tendencia, el problema es cuando la RIGIDEZ se «apodera» de nosotros y nuestra tendencia natural se convierte en una armadura férrea que nos genera sufrimiento a nosotros o a nuestro entorno y seres queridos, como siempre, un placer leerte.Gracias

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    • Hola Angélica! Gracias por tu comentario y tu visión sobre el tema. Me parece que tienes una forma de ver la vida muy amable. Y tiene mucho sentido lo que dices de ser rígido. Además, como dejas entrever, al final lo importante es que no nos hagamos daño ni se lo hagamos a los demás. Un saludo y gracias por pasarte por el blog!

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