Fruta de un árbol en una mano

Hay que agitar el árbol


Una expresión muy común es la de “hay que agitar el árbol”. Tiene muchas variantes, como la de “hay que menear el peral”, pero todas van a expresar más o menos lo mismo: Si quieres resultados, tienes que esforzarte y hacer algo. No van a caer frutas del árbol, por el simple hecho de estar allí.

Pues bien, animado por la idea, publiqué un tweet con la frasecita.

Lo curioso del caso fueron algunas de las respuestas que recibí, y que me hicieron reflexionar. Reflexiones que, por supuesto, quiero compartir.

No siempre es útil varear el árbol

Una de las respuestas, por ejemplo, señalaba la posibilidad de que el árbol no fuera frutal. Decía: “A veces pienso que no paro de agitar hasta quedar exhausta…..y el árbol no es frutal….”. ¡Gran observación! Hay veces que nos liamos a trabajar como burros sin ver resultados. Y es que no los vamos a lograr, porque estamos poniendo la escalera en el sitio equivocado, -como decía el gran Stephen Covey-, y no nos va a llevar a ningún sitio.

Si la escalera no está en la pared correcta, cada paso que des te llevará al lugar incorrecto

Otro usuario decía también: “El problema es que te guste la fruta que caiga”. Pues también es cierto. A mí me hizo recordar a cuando vamos a buscar castañas. Resulta que la castaña pilonga va recubierta de una cáscara, a su vez, rodeada de unos pinchos tremendos. Sería muy doloroso varear un árbol de estos y que te caiga una en la cocorota. Así que también es un punto a tener en cuenta: que la fruta que caiga sea de tu gusto.

Varear castañas pilongas no es buena idea

Se podrían dar más problemáticas, como que la fruta no fuera comestible, que el árbol tuviera las ramas muy altas, que no fuera todavía la temporada, o que la fruta estuviera pasada, que el árbol tuviera dueño, etc.

Antes de varear… pensar

La idea está clara: antes de iniciarse en un trabajo cualquiera, es necesario un mínimo de tiempo para observar. Es imprescindible hacerse preguntas: esto que voy a hacer, ¿me conviene realmente? ¿Es lo que quiero de verdad? ¿Cuento con las herramientas adecuadas para conseguir resultados óptimos? ¿Es el momento adecuado o debería esperar un poco? ¿Me he informado buscando a expertos locales para saber cómo debo proceder?

¡Cuántas veces nos lanzamos a varear el arbolito sin hacernos estas preguntas! Una vez más, la efectividad no tiene tanto que ver con la fuerza, sino con la maña. Es la combinación de esfuerzo e inteligencia, la que da mejores frutos. De hecho, no hay nada tan inefectivo como trabajar a tope de la forma inadecuada.

Sea que vayas a estudiar para un examen, que estés leyendo un libro, iniciando un proyecto, reparando algo estropeado… ¡vaya! En cualquier cosa que exija acción, recuerda que antes de varear, hay que observar… y pensar.

Un árbol “vareado”
Un árbol “vareado”

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… ¡que lo pases muy bien!

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