¿Te acuerdas del grito de Tarzán? ¿A que tú también lo intentaste imitar alguna vez?

Bueno, pues hoy quiero compartir contigo algo que aprendí hace poco, o por lo menos no recuerdo haber oído antes. Resulta que el grito de Tarzán no es humano.

Por si te apetece practicar, aquí lo tienes en video:

La mezcla imposible

Hay muchas versiones sobre el asunto, pero una que parece bastante fiable explica que el grito de Tarzán fue creado por un ingeniero llamado Douglas Shearer, que se inspiró en los cantos tiroleses. El grito final era el resultado de una mezcla en tiempo real de:

  • Grito de Weissmüller
  • El aullido de una hiena
  • Una nota ralentizada cantada por la soprano Lauren Bridges
  • El gruñido débil de un perro
  • El raspado de la nota sol en un violín
Tarzán gritando

Otro dato más que parece respaldar esta teoría es que el grito de Tarzán intentó ser registrado. Sin embargo, después de 10 años de litigio, fue rechazado por organismos de la comunidad europea, que alegó lo siguiente: «Es imposible reconocer si el sonido representado es una voz humana u otra cosa, como por ejemplo, la melodía de unos violines, unas campanas o el ladrido de un perro».

Un dato curioso, según la página Terra So, es que el grito es capicúa o simétrico. Es decir, que suena igual si comienzas por el final del sonido.

*Lo he comprobado extrayendo el audio del video de Youtube, e invirtiéndolo con Audacity, y, efectivamente, es así.

¿Qué nos enseña el grito de Tarzán?

Pero… ¿qué aprendemos nosotros del grito de Tarzán? Lo más importante, y es una cuestión de vital importancia, es que por fin he descubierto por qué no me salía bien. ¡Uff! ¡Qué alivio! No te puedes hacer una idea de las veces, que, en medio de una caminata, y de cara a algún monte con la idea de conseguir obtener eco, he intentado imitar el famoso grito sin éxito.

Ahora en serio. ¿Cuántas veces nos intentan vender en cine, series, redes sociales y medios parecidos la vida de personas aparentemente felices, con cuerpos perfectos, nadando en la abundancia, con familias excelentes y salvando el mundo? Pues no existe. Todo eso es la combinación de diversos factores que solo se pueden dar juntando los logros de varias personas distintas. Y a todo eso hay que añadir que solo nos cuentan los éxitos. No nos hablan de sus fracasos ni de los sacrificios que hicieron para lograrlos.

Alguien puede tener un cuerpo cultivado, por supuesto, si la genética ayuda y si se dedican muchas horas la gimnasio. Pero no le va a dar tiempo a sacar una carrera de astrofísica. Y si lo consigue, que lo dudo, no tendrá hueco para ser padre de 3 hijos y atender a un familiar enfermo.

No sé si me explico. Lo que vemos en los medios es irreal. Pero el cerebro no es consciente, e intentamos imitar todo eso, frustrándonos cuando no llegamos al nivel deseado.

La ilusión del éxito

No intentes imitar el grito de Tarzán

Las cosas en la vida no son sencillas de conseguir. Y para muchos, la simple existencia ya es un regalo. Así que déjate de gritos de Tarzán y de mezclas raras, y concéntrate en mejorar poco a poco sin compararte con nadie. Y, sobre todo, cultiva tus cualidades interiores. El resultado de lo que somos debe fluir de dentro hacia fuera, y no al revés. Acepta quién eres y cómo eres. Detecta en qué puedes mejorar y corrige los errores, pero no quieras alcanzar la perfección. No existe.

Aparentar lo que no se es

Por otro lado, no te rindas. No te pares porque, al fin y al cabo, no vas a llegar a ese estándar impuesto por la sociedad del postureo. Sencillamente, haz lo que puedas desde donde estés, con lo que tengas y con lo que sepas.

No digo que no vayas a imitar las cosas buenas de otros. Eso sí que podemos hacerlo, pero con equilibrio, con sentido común.

¡Deja ya de imitar el grito de Tarzán!

Bueno, si quieres intentarlo con el ánimo de hacer el tonto un rato, no pasa nada. Prometo seguir haciéndolo. Al menos mis hijas se siguen riendo, mientras mi mujer y algún que otro amigo mueve la cabeza de izquierda a derecha pensando algo así como «¡pobrecito!».

Eso sí, en la vida, donde las cosas son más serias, olvídate del grito de Tarzán.

Sé tú mismo.

Nadie, imitando a otros llegó a ser auténticamente grande, y dejó de ser él. – Samuel Johnson Clic para tuitear

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Categorías: Podcast

Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

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