Estaba un beduino sentado en un cruce de caminos a la entrada de un poblado, cuando se acerca a él un forastero en un pollino, y le dice:

«Oiga, en este poblado ¿cómo es la gente?»

El beduino le responde con otra pregunta: «De donde viene usted ¿cómo era la gente?»

El forastero le dice: «Nada, muy mala gente. No me ha gustado nada».

Así que el beduino le dice finalmente: «Pues aquí son iguales, mejor pase de largo y no se moleste en entrar en el poblado».

Al cabo de un rato llega otro forastero, este en un camello, y le pregunta lo mismo:

«Oiga, en este poblado ¿cómo es la gente?».

El beduino contesta de nuevo con una pregunta: «De donde viene usted, ¿cómo era la gente?»

Esta vez el forastero responde: «Muy buena gente. Me han tratado muy bien, muy amables y simpáticos».

Ya imaginarás la respuesta que le dio el beduino: «Pues, aquí le van a tratar igual de bien. Entre al pueblo y disfrute de su hospitalidad.»

Nuestra opinión de los demás es un reflejo de nosotros mismos

Como muestra este cuento, huir de un sitio por los problemas que tenemos alivia, pero no cura; no soluciona nada. Es cierto que más vale una huida a tiempo, que una humillante derrota. La cuestión es ir a la raíz. Y el caso es que muchas veces recibimos lo que damos, o como dice cierta sentencia: “Se siega lo que se siembra”.

Por eso, si queremos que la gente sea buena con nosotros, primero debemos sembrar esa bondad nosotros mismos. Por otro lado, si creemos que la gente no nos trata bien, una buena pregunta es: “¿qué puedo hacer yo por mejorar?”.

(La cita es un fragmento del libro de Matti Hemmi. “¿Te atreves a soñar?: Ponle fecha de caducidad a tu sueño y sal de tu zona de confort”)

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Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

6 commentarios

juan manuel balebona martinez · 21/09/2018 a las 10:02 am

cuando hablamos de inteligencia emocional, creo que este sabio beduino lo tenia mas que asumido, maravillosa reflexión

    Jaír Amores · 21/09/2018 a las 2:18 pm

    Muchas gracias Juan Manuel por comentar. Efectivamente, además de la lección directa, el beduino nos enseña mucho. Excelente aporte, sí señor!

Acanariados · 20/09/2018 a las 11:20 pm

Me ha encantado! Es muy cierto, además seremos más felices si buscamos lo positivo en otros, no sus fallos. Como nos gustaría que hicieran con nosotros.

    Jaír Amores · 21/09/2018 a las 6:38 am

    Efectivamente… esa es la idea. Un saludo “Acanariados”

Sergio · 20/09/2018 a las 11:27 am

Muy bueno hermano. Theplumber11

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