Hablaba yo el otro día, con el hijo de unos amigos, que tendrá unos 14 años. Surgieron las típicas cuestiones… ¿Cómo van los estudios? ¿Vas a aprobar todo? ¿Se portan bien los niños en clase? Jajaja. Ahora, mientras lo leo, me planteo qué pensaran los niños de nosotros… los “viejitos”.

Cuando interactúas con un joven que todavía no es adulto y a ti ya se te está olvidando tu etapa estudiantil, sientes la necesidad de saber cómo van las cosas por los institutos de ahora. No sé si en un arrebato de nostalgia, o más bien para verificar que las cosas antes funcionaban mejor.

El caso es que hubo algo que me llamó la atención. Empezamos a hablar de los deportes. A este muchacho le gusta más el basket que el fútbol, y está en un equipillo que juega en los recreos y descansos.

Se quejaba el joven de que casi no había gente para jugar, que todo el mundo buscaba estar sentada. Después de indagar un poco, y de hacer algunos cálculos, de 900 alumnos, solo se apuntaron 4 equipos de 5 chiquillos en baloncesto y otros tanto en fútbol.

Así que pregunté: “¿Y qué hace el resto? ¿Por qué no se apunta nadie más?”

La respuesta fue sencilla: “Cómo tienen móvil… otros por vaguitis; y otros, por vergüenza”

Aburrimiento

Como tienen móvil…

Más allá de la necesidad de que un chaval disponga o no de un teléfono, y de que use más o menos su smartphone en su tiempo de descanso, lo que no creo que sea normal es que la tecnología te prive de participar con los demás en actividades sanas.

Quedarse una tarde en casa en vez de salir a pasear, simplemente por estar mirando algún aparato, no parece muy provechoso. Recuerda que las cosas importantes no suceden tras una pantalla.

Comer con la familia sin mirar nuestros teléfonos, caminar mirando hacia el frente y no hacia abajo al terminal, o quitar las notificaciones, quizá poniendo el modo avión aunque no vayamos a volar, deberían ser costumbres, y no rarezas.

Cuando tenía vuestra edad, la gente era inteligente, y los móviles tontos… no al revés. – Anónimo Clic para tuitear

Vaguitis

Según la OMS, la obesidad infantil es uno de los mayores problemas del s. XXI. Ya este dato debería hacernos pensar. Que un niño, lleno de vida no quiera jugar a algún deporte, y prefiera estar sentado, es lamentable. Algo no anda bien.

¿Y cómo se puede arreglar esto? La respuesta está en el subtítulo: luchando contra la vaguitis.

Según la misma OMS, los niños deberían tener un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada o vigorosa que sea adecuada para la fase de desarrollo y conste de actividades diversas. 

Por supuesto, nosotros los adultos deberíamos plantearnos cuánto tiempo dedicamos a hacer algún tipo de ejercicio.

Sin ánimo de ofender a nadie, y desde la posición de alguien que también debe hacer más ejercicio, un consejo: Dejémonos de dietas milagrosas y reparaciones temporales y movámonos.

Así corrompe la pereza al ser humano, como se corrompen las aguas cuando están quietas. – Ovidio Clic para tuitear

Por vergüenza

Siempre he sido muy tímido. Para que te puedas hacer una idea, cuando iba al instituto en guagua (bus), me daba apuro levantarme a tocar el timbre para solicitar la parada. Prefería que se levantara otro. Siempre tenía la sensación de que todo el mundo me estaba observando.

Me sigue pasando. Pero, salvo alguna excepción que lamento, siempre he enfrentado los retos que de verdad me han importado.

No jugar al fútbol o al basket en el patio porque te da vergüenza que te vean tus compañeros, que están contigo un montón de horas… no sé. Me da que esto no es sino un resultado del moderno “qué dirán”. Vale más el postureo que la acción real. Fotos retocadas, estados de felicidad tan increíbles que nadie se los cree… y adolescentes sentados en vez de disfrutando.

Seas o no tímido, ¡no permitas que nada te frene! Disfruta de lo que quieras. Échale cara. Esfuérzate de manera inteligente. En la mayoría de las ocasiones, no va a pasar nada malo porque hagas eso que quieres hacer. Y, normalmente, el resultado valdrá la pena. Y si no, habrás aprendido y progresado.

Por supuesto, hay límites morales y éticos. No se trata de ir molestando y fastidiando a los demás, ni tampoco de ser un temerario. Simplemente, se trata de jugar al basket o al fútbol sinvergüenza (separado).

Lo que el vértigo es para el cuerpo, eso es la embarazosa timidez para el alma. – Ludwig Borne Clic para tuitear

“Lo de antes”

Desconozco si el problema que me comentaba este muchacho es generalizado. No he hecho un estudio profundo. Aunque mucho me temo que, al final… en este terreno… lo de antes sí que era mejor.

No hay jóvenes malos, sino jóvenes mal orientados. – Juan Bosco Clic para tuitear

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Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!

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Categorías: Podcast

Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

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