Espera por la respuesta

Espera por la respuesta

Si hacemos una pregunta, lo correcto es esperar por la respuesta. Lo contrario sería como quedar con un amigo e irnos antes de que llegue.

Vivimos en un mundo con tantas prisas que ya ni esperamos por las respuestas a nuestras propias preguntas. En una conversación, es fácil ver como unos pisan la palabra a otros. A veces, con el objetivo de expresarnos con claridad, lanzamos varios temas a la vez. Es raro que haya un silencio. Nos ponemos nerviosos si nuestro interlocutor no responde rápido. Parece que no podemos pensar, que la charla debe continuar hasta descarrilar. Siguiendo el símil, quedamos con unos y con otros, pero no tenemos la paciencia mínima para esperar por ellos.

Hace poco, unos amigos que viven en un país nórdico nos decían que una de las cosas que aprendieron allá es a manejar el silencio, y escuchar con atención. Una buena conversación es como el tenis. Lanzas la pelota, y esperas a que te la devuelvan. ¡Pruébalo!

* DESCRIPCIÓN DE LA FOTO: Una de mis hijas espera en un banco de la calle principal del pueblo de Teror, en Gran Canaria.

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