Gallo y despertador

No por mucho madrugar


“A quien madruga, Dios le ayuda”. Esta frase tiene su antítesis, su álter ego, su villano: “No por mucho madrugar, amanece más temprano”. ¡Vaya! Parece que el refranero también tiene contradicciones. 

De entrada, lo de que Dios te ayuda si madrugas suena un poco difícil de creer. Y no, no voy a entrar aquí en la existencia de Dios, no van los tiros por ahí. Pongamos un ejemplo: Mi deseo es robar un banco mañana tempranito. Soy muy malo, estoy muy loco, y no me importa usar la fuerza. Y si veo a una ancianita en el pasillo, le quitaré el dinero a ella también. 

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