Propón

La queja, sobre todo cuando es constante, resulta una enemiga directa contra la efectividad.

A veces la queja es simplemente una válvula de escape de nuestros sentimientos. Otras veces es un mecanismo de defensa: mientras nos quejamos de los demás, nadie mira hacia nosotros. Además, la queja nos auto-convence de que la culpa nunca es nuestra, y nos permite echarla al exterior.

Precisamente por estos motivos, la queja es adictiva. Aparentemente, nos trae buenos resultados, sobre todo a corto plazo.

Sin embargo, el problema fundamental es que, en la mayoría de ocasiones, no se hace nada. ¿Por qué? Porque nos hemos centrado en los errores, y no en las soluciones.

Para que la queja fuese efectiva, habría que dedicar muy poco tiempo a identificar dónde se ha fallado, y mucho más tiempo en proporción, a ver qué se puede hacer para mejorar.

La efectividad consiste en ser eficaz consiguiendo resultados, y por eso la queja es un muro que hay que saltar, rodear o romper.

Cómo parar de golpe la queja

¿Te ha pasado alguna vez estar con alguien que no para de quejarse? ¿Te has encontrado a ti mismo en el modo “queja permanente” sin darte cuenta?

Te propongo un truco: la palabra “PROPÓN”.

No hace falta que añadas nada. Simplemente, dila. “Propón”. Así, seca, cortante.

Imagina la situación. Tu compañero de trabajo, que tiene confianza contigo, lleva un cuarto de hora quejándose de lo mal que se está gestionando todo en la empresa. De pronto, le miras y le dices: “Propón”. (Un silencio). “¿Cómo?” -dice él. Lo repites: “Propón” -ahora con otro tono, como confirmando.

Bien… ¿qué crees que ocurriría si usases la palabra “propón” como anti-quejas?

También podrías usarla para ti mismo. Cuando estás en bucle de queja, acuérdate y dila en voz alta, añadiendo tu nombre, y repitiéndola. (“Propón Jaír… propón”).

Es gracioso porque parece un insulto: “¡Propón!”. Es una palabra corta, con la misma vocal repetida, como un redoble de tambor con un golpe seco al final. Quizá por eso tiene tanta fuerza.

Recuerda. La próxima vez que alguien se instale en la queja, díselo con cariño, pero con contundencia: “propón”.

Palabra mágica de dos sílabas que suena como un redoble de tambor, y que resulta ser un poderoso método para cortar la queja: “PROPÓN” Clic para tuitear

Si lo que has leído te ha resultado útil, solo te pido una cosa: compártelo. Piensa en alguien a quien pueda ayudar esta información, y mándale un Whatsapp, o un mail, o simplemente difunde este artículo en la red social que uses. Recuerda que dar produce felicidad, y que, en la unión, está la fuerza. El objetivo es que más personas puedan ganar efectividad, y mejorar así sus vidas.

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!

¿Qué te parece? ¡Deja tu comentario!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.