No tengas metas

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¿Cansado de no conseguir resultados? ¿De ir detrás de una meta, y después otra y otra, como en un ciclo interminable? Igual resulta que la solución está en… no tener metas.

En otros artículos, hemos analizado formas de conseguir objetivos. Por ejemplo, hablamos de los criterios S.M.A.R.T., de la planificación inversa, del problema de las metas de año nuevo, o de la fuerza de no voluntad.

Pero, ¿y si te dijera que, en muchos casos, tener una meta puede ser negativo?

Algunas razones para no ponerse metas

Antes de que me consideres un hereje, déjame darte algunas razones para llegar a esta conclusión:

  • Perseguir una meta no tiene que ser agradable. Al contrario, en muchas ocasiones, el esfuerzo es poco placentero.
  • Si no consigues la meta deseada, puedes tener unos sentimientos de frustración tremendos, que pueden afectarte en la consecución de otros objetivos.
  • Y si consigues tu meta, al poco tiempo, puedes también sentirte vacío, sin nada por lo que luchar. Es por esto que muchas personas van persiguiendo metas, una detrás de otra, sin parar, con comportamientos similares a una adicción.
  • Aunque no es lo mismo, algunas personas confunden tener metas con buscar la felicidad. Así que hipotecan su felicidad con frases como «cuando tenga ese coche seré feliz», o «cuando gane x dinero seré feliz». Mientras luchan por su meta, no son felices. Pero peor aún: cuando alcanzan sus metas, ven que la felicidad tampoco estaba ahí, así que buscan otra meta nueva.
  • En otros casos, tener un objetivo concreto provoca falta de acción. Como tengo un objetivo, ya estoy contento con eso. Este es el típico caso de personas que se apuntan a cursos online y creen que por eso ya están logrando algo.
  • Una meta podría limitar tus resultados, pues cabe la posibilidad de que hayas calculado a la baja lo que podrías lograr.
  • Tener un objetivo concreto puede ser útil, ya que tendrás que rechazar otras cosas para lograrlo. Pero esto se puede ver de forma contraria: tener una meta puede robarte la oportunidad de probar otras cosas en la vida.
  • Tener una meta no te asegura garantía de éxito. Tanto los perdedores como los ganadores tenían metas.
  • Tener metas tampoco asegura que llegues al sitio correcto. En ocasiones, la meta alcanzada no era lo que se deseaba en realidad. Después del esfuerzo y del camino recorrido, esto puede ser bastante frustrante.
  • Las metas bien enfocadas requieren una medición de resultados continua, que puede hacernos confundir las cifras con la motivación. Un ejemplo sencillo es la del conductor de autobús, que trata mal a los pasajeros con tal de llegar a tiempo a la próxima parada. Consiguió cumplir con los tiempos, pero se olvidó que su trabajo está totalmente relacionado con el bienestar de sus pasajeros.

¿Qué te parecen estas razones? Al final no es tanta locura lo de no tener metas, ¿verdad?

Bueno, en realidad, necesitamos tener objetivos y metas en la vida. Creo que es parte de la naturaleza del ser humano tener algo por lo que levantarse cada día. Puede ser recorrer el mundo, o construir tu casa de los sueños, o cuidar de tu familia. Da igual. Sin metas, estamos perdidos.

¿Y entonces?

El método

Hablemos de otra palabra parecida a «meta»: método.

Método viene de una palabra griega que está formada, a su vez, por otras dos. Una es «meta» (hacia, más allá), y la otra, «hodos» (camino). De tal manera que método significaría literalmente «el camino para ir más allá».

*En el glosario de términos de efectividad tienes una definición más extensa de qué es un método, y de las diferencias con un sistema, un proceso, una estrategia, un plan, un objetivo, proyecto, fin…

Hay una conclusión interesante a la que han llegado numerosos expertos. Y es que no puedes llegar a tu meta sin un método. Al mismo tiempo, sería bastante ilógico tener un método sin una meta, sin un propósito a lograr.

Así, primero definimos el objetivo, y después elegimos el método para lograrlo.

Hasta aquí bien, ¿verdad?

Mezcla método con meta

Ahora viene lo bueno… ¿y su tu meta es tu método?

Te pongo un ejemplo: una meta común es adelgazar. Bien, para eso, usamos una de los métodos comprobados: gimnasio, dieta, etc.

¿Qué suele ocurrir con el tiempo? Aún cuando se consigue alcanzar la meta, volvemos a las andadas, y tenemos que comenzar de nuevo.

Ahora mezclemos con la batidora la meta y el método. Imagina que tu meta no es estar delgado, sino que tu meta es el método en sí: hacer ejercicio. Así que buscas qué ejercicio te gusta más, programas tiempo para ello, te juntas con gente con gustos similares, estudias sobre el tema, etc.

Por favor, imagina un deporte en concreto que te guste. Así es más fácil entender todo esto.

*Por cierto, en el método C.A.R. se establecerían bloques periódicos para, por ejemplo, formarte sobre ese deporte, o practicarlo semanalmente.

Bien, llevas unas semanas practicando ese deporte que tanto te gusta. Estás encantado con tus nuevas rutinas. Has conocido gente con tus mismos gustos. Y… de pronto, ¿qué ha pasado con tu peso? ¡Has adelgazado!

¿Lo ves? Practicar ese deporte no es una meta, pero sí has creado un método, y eso, casi sin esfuerzo, te ha llevado a una meta soñada por muchos. Y lo mejor es que estas nuevas rutinas te mantendrán en forma mucho tiempo. Y no se trata solamente de peso, sino de salud y de bienestar.

Es como el escalador que sube una montaña. La meta es la montaña, pero el buen escalador disfruta de la escalada en sí. Tanto, que no le importa cuándo llegará o si no llega nunca a la cima.

Comprométete con tus métodos

Si lo piensas, muchas personas que han conseguido grandes logros, no tenían metas concretas. En otros casos, sus metas iniciales no se parecían en nada a lo que terminaron logrando. ¿Por qué? Porque estaban comprometidos con sus pasiones, y habían preparado métodos fiables. Se habían comprometido con sus métodos, no con sus metas.

Personalmente, no suelo ponerme muchas metas concretas. Pero sí uso muchos métodos. Por ejemplo, uso un método de organización integral. También tengo checklists para procesos de trabajo. Cuando aprendí idiomas, usé métodos. Al leer un libro, uso un método. La meta siempre está presente, pero no es la parte más importante para mí.

Por eso, en este artículo quería simplemente poner esa semilla en tu cabeza. No pienses solamente en metas. Que sí, que hay que tenerlas, estamos de acuerdo… Pero también enfócate en lo que te gusta, y procura sistematizarlo.

Recuerda que lo que se disfruta no es solo el destino, sino el viaje. Pero también es cierto que, sin meta, no hay viaje.

Tener estos dos factores en cuenta te permitirá un equilibrio entre el disfrute continuo y la consecución de metas y objetivos.

¿Qué te parece?

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Si quieres saber más sobre qué es la efectividad, y en qué se diferencia de la eficacia, la eficiencia o la productividad, puedes visitar el artículo Qué es efectividad. Además, si quieres conocer el significado y las diferencias de términos relacionados con la efectividad, como proceso, sistema, orden, organización… y muchos más, te recomiendo visitar nuestro glosario

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