Pensar mucho en el pasado es como conducir mirando el retrovisor. 

Vamos… una auténtica locura. Me recuerda estas escenas de película en las que se ve a alguien (supuestamente) conduciendo y hablando con su acompañante. Entonces, le mira seductoramente durante unos segundos. ¡Haz tu eso en carretera! De entrada, en la vida real, la mayoría de los que llevamos como co-piloto te dirán: “¡Mirá p’alante, que nos la vamos a pegar!”.

Lo mismo con la vida. No se puede uno enfrascar en lo sucedido. El pasado, pasado está, y el futuro todavía no ha llegado. Incluso el presente… si te despistas, se evapora. 

Es cierto que, como decía Santayana, “Los que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”, pero también lo es que “agua pasada, no mueve molinos”.

Recuerda que tu pasado no determina tu futuro. No te confíes si lo hiciste bien, y tampoco permitas que las lágrimas de otros tiempos borren tu sonrisa en el presente. Sea bueno o malo, el pasado no tiene futuro. Ni siquiera se puede repetir, porque tu, el protagonista, ya no eres el mismo. Por eso, el presente, sí, ese regalo, es lo único real en este momento

Está bien mirar de vez en cuando los errores cometidos, así como los aciertos, y aprender de ellos. También hay que aceptar momentos de melancolía. Ahora bien, deben ser breves, simples vistazos para situarse. La carretera, el camino a recorrer está delante. 

¿Y tu? ¿Cuánto tiempo conduces mirando al retrovisor?

Si lo que has leído te ha resultado útil, solo te pido una cosa: compártelo. Piensa en alguien a quien pueda ayudar esta información, y mándale un Whatsapp, o un mail, o simplemente difunde este artículo en la red social que uses. Recuerda que dar produce felicidad, y que, en la unión, está la fuerza. El objetivo es que más personas puedan ganar efectividad, y mejorar así sus vidas.

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!


Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. (Sí! El paraíso!) Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría ser efectivos si no nos hace más felices?

0 commentarios

¿Qué te parece? ¡Deja tu comentario!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.