Lectura rápida y lectura comprensiva : la cebolla y la técnica en «ese»

Muchas veces hablamos más de lectura rápida que de lectura comprensiva. Por ejemplo, se dice que Agatha Christie leía 200 libros al año, mientras que el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, acaba un libro cada dos semanas. El presidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, leía un libro al día, incluso dos o tres si tenía una noche tranquila. Hubo incluso una bibliotecaria llamada Harriet Klausner que leía 6 libros al día como promedio. ¿Y tu? ¿Cuánto lees?

Claro, no se dice de ellos cuánto comprendían, aunque viendo sus resultados, probablemente, mucho. Así que formulamos la pregunta de forma distinta: ¿Te gustaría leer más rápido y al mismo tiempo, comprender y retener lo leído? Y… ¿es realmente posible? En este capítulo vamos a ver algunas técnicas, sencillas y efectivas, para hacer una lectura rápida, sí, pero sobre todo, una lectura comprensiva. ¡Vamos allá!

Lectura rápida, ok

El promedio de lectura está en unas 240 palabras por minuto (la mayoría de la gente lee entre 150-300 ppm). Esta cifra se puede doblar fácilmente, e incluso se puede llegar a 1000 ppm con un poquito de esfuerzo.

La diferencia entre estas cantidades es bastante. A la velocidad promedio, para leer una novela de 300 páginas al día, tendríamos que dedicar 6 horas. Si doblamos la velocidad, serían 3 horas, y si llegásemos a las 1000 palabras por minuto, en una hora y media, habríamos acabado.

Libros
Ya puedes ser rápido, que no creo que puedas con todos

¿Y lectura comprensiva al mismo tiempo?

Ahora bien… aquí hablamos de ser efectivos, y lo cierto es que es mejor leer un sólo libro que recuerdes, incluso de esos que te cambian la vida, a leer un montón y que no te sirva para nada. Por eso… ¿qué pasa con la lectura comprensiva? ¿se puede leer más rápido y al mismo tiempo entender y recordar lo leído? No. La razón es de sentido común. Nuestro cerebro es muy eficiente a la hora de seguir rutinas. Si llevamos leyendo años, lo lógico sería que cada vez leyéramos más rápido sin perder comprensión. Sin embargo, una vez que llegamos a cierta velocidad, nos quedamos estancados ahí. Así, todos estos métodos milagrosos que nos aseguran que podemos leer más rápido, funcionan, pero normalmente restan comprensión.

Un ejemplo de esto. Uno de los consejos que suelen dar los expertos en lectura rápida es evitar la regresión, la verbalización y la subvocalización .

Si leemos verbalizando (repitiendo audiblemente lo que leemos) vamos lentos, y evidentemente si regresamos hacia atrás, perdemos muchísimo tiempo.

Sin embargo, si lo que queremos es memorizar, está demostrado que es mucho mejor repetir en voz baja lo que estamos leyendo. Perdemos velocidad, pero ganamos en memoria. Parece que la lectura rápida no se lleva muy bien con la lectura comprensiva.

Por otro lado, ¿no te ha pasado alguna vez que has leído algo y no lo has entendido, y has tenido que volver a releer para entenderlo bien, incluso más de una vez? Claro. Podríamos seguir adelante, y seríamos muy rápidos, pero no habríamos entendido nada.

No hay métodos milagrosos

Así que aquí no voy a hablar de esos métodos milagrosos. Ya vimos en el Artículo «Truco de lectura rápida» que sí hay una cosa que podemos mejorar, ampliar el campo visual y leer más palabras de un solo vistazo. Pero esto tiene un límite… aunque consiguiéramos leer una página de un vistazo, nuestro cerebro no sería capaz de asimilarlo. 

Enfoque

Por eso, para que las técnicas de lectura rápida funcionen, tenemos que usar métodos complementarios de lectura comprensiva para retener la información, y estos métodos nos restan velocidad. ¿Estoy en las mismas? No exactamente. El objetivo es leer de forma efectiva: Lo más rápido posible sin perder comprensión, y retener lo máximo posible sin perder velocidad. Es un conjunto.

Si no me he explicado bien, no te preocupes, una vez veas las diferentes técnicas que vamos a tratar, verás que suenan lógicas y efectivas. 

Focalización

La primera de las técnicas que nos harán ganar velocidad es la focalización. Es decir, tenemos que estar centrados. Normalmente, cuando leemos algo, al mismo tiempo, nuestro cerebro es capaz de hacer otras cosas, oler, ver lo que hay en la mesa, oír sonidos… Por eso, cuanto más preparemos el entorno y cuanto más nos concentremos, más capacidad tendrá el cerebro para centrarse en lo que va a leer. Es un poco lo que hablábamos en el artículo sobre hacer varias cosas a la vez. La lectura debe hacerse sola, sin hacer nada más al mismo tiempo. Recuerda que buscamos una lectura comprensiva.

También es necesario tener en cuenta la iluminación. Lo ideal es, si leemos de izquierda a derecha, que la luz venga de la izquierda (por esto de la sombra, si lo hacemos al revés, el dedo, o la misma página nos haría sombra. Si es luz natural, mejor. Si no, lo ideal es una luz con color amarillo, no las led blancas.

Cuidado con la postura. Si estamos en un sitio conocido, podemos leer mientras caminamos, como dijimos en el capítulo 4. Si no, podemos leer sentados, pero no más de un tiempo, algo menos de una hora sería el límite. Después de ese tiempo, si tenemos que seguir leyendo, mejor levantarse, hacer otra cosa distinta, y volver a retomar la lectura.

Como vemos, son cosas básicas. Al hacerlas, perdemos tiempo, es cierto, pero lo ganamos al leer mejor. 

La técnica de la cebolla

Otra técnica de comprensión es la técnica de la cebolla. Normalmente un libro, tanto en papel como en soporte digital, tiene varias capas de información que hay que ir pelando como si fuera una cebolla.

Cebolla

Lo primero es ver el exterior, la portada, el tema, la contraportada… Las imágenes, el prefacio, el texto de la parte de atrás. Una vez hecho eso, pasamos al índice y leemos bien los capítulos o las secciones si las tiene.

La técnica en «S»

Ahora vamos a la porción que vayamos a leer, por ejemplo, un capítulo. Y aquí podemos usar una técnica llamada lectura en “ese”. Se suele estudiar como parte de las técnicas de lectura rápida, pero el objetivo es más bien lectura comprensiva.

Se trata de dibujar con el dedo una ese que abarque la página entera, empezando por la parte superior y terminando en la parte inferior . Nuestro ojo debe seguir al dedo. No hay que leer, sino simplemente ver palabras, frases, imágenes, titulillos, letras en negrita o bastardilla, etc. Dibujamos una ese, y pasamos la página hasta llegar al final del capítulo o sección de lo que vayamos a leer.

Las preguntas

Ya casi tenemos la cebolla pelada. Pero antes de empezar a leer, hagamos una pausa y pensemos: ¿de qué trata este libro? ¿de qué trata este capítulo? ¿qué relación tiene el capítulo con el tema? ¿qué creo que puedo aprender? ¿por qué voy a leer esto? Lo ideal sería escribir en un papel estas preguntas y las respuestas.

Aparentemente hemos perdido un montón de tiempo, sin embargo, es posible que hayamos ahorrado hasta un 90% de tiempo o más. ¿Por qué? Bueno, ¿tu eres de los que acostumbra a comerte todo lo que te ponen en el plato? Esta es una costumbre que viene de los tiempos en los que nuestros padres y abuelos pasaron hambre. Pero con la abundancia actual y la calidad de la comida, si eres de los que se termina lo que hay en el plato, probablemente engordarás. Sucede algo parecido con los libros. ¿Eres de los que empiezan un libro y tienen que leerlo todo hasta el final? Probablemente has leído más de la cuenta.

Si eres de los que se termina lo que hay en el plato, probablemente engordarás. Sucede algo parecido con los libros

Con la lectura en ese, es posible que veamos que cierto capítulo no nos interesa para nada. Así que pasaremos al siguiente y habremos ahorrado un tiempo enorme.

Lectura técnica vs lectura por placer

Por supuesto, esto no sirve para cuando leemos una historia, un cuento o novela. Como dijimos en el artículo en el que explicamos un truco para leer más rápido, aunque queramos aumentar la velocidad para cierto tipo de lecturas, sentarse a leer un buen libro en un sillón orejero, con una mantita enfrente de una chimenea, no tiene precio, y no debería tener prisa.

También es cierto que a veces también encontramos cosas en las novelas, que mejor saltarlas. Pero bueno, lo cierto es que esto de leer rápido y de forma eficiente aplica sobre todo a lectura técnica. Libros que leemos para aprender o por necesidad, y, como no tenemos tiempo, pues nada… a correr se ha dicho!

Bien, supongamos que ya hemos visto el tema, el índice, hemos hecho la lectura en ese, y hemos escrito las preguntas y las respuestas que creemos acertadas. Ahora sí, ahora nuestro cerebro estará preparado para leer, y además hacerlo rápido, porque tiene interés, tiene prisa por enterarse y por saber si ha acertado o no en sus suposiciones. Ahora sí nos podemos comer la cebolla. Hay una capa más de la cebolla, pero esta la dejaremos para un capítulo posterior. 

¿Y qué pasa con los dispositivos electrónicos?

Seguramente hemos notado que estas técnicas están más bien enfocadas a la lectura en papel. El ser humano lleva cientos de años leyendo en papel, rollo, papiro, pergamino… Se han elaborado muchos métodos para este tipo de lectura. Sin embargo, sólo desde hace algunos años podemos leer en una pantalla. Y aquí tenemos un problema.

Ventajas del libro electrónico

Aparentemente un dispositivo electrónico tiene muchas ventajas con respecto a un libro. Es más barato que comprar muchos libros, no ocupa tanto espacio, ni acumula polvo. No se deteriora tan fácilmente, puedes tener notas, marcadores, hacer búsquedas, leer el mismo libro en varios dispositivos, buscar palabras en el diccionario en la misma pantalla, ver opiniones de otros lectores. Es más fácil conseguir el libro, no hay ediciones agotadas, no pesa tanto, se puede ampliar el tamaño de letra, puede tener luz propia, es más rápido al ir a un capítulo o al pasar de página, etc.

eReader

¡Qué bonito! ¡Qué pasada! Está claro, tiremos todos los libros hechos de trozos de árboles muertos, y pasémonos al mundo digital…

¡Sorpresa!

Bueno…  Diferentes estudios han demostrado que sigue siendo más efectivo leer en papel. ¡Sorpresa!

Lo cierto es que leer en un dispositivo electrónico debería ser más rápido y más placentero. Sin embargo, por diferentes motivos, esto no es así. Por ejemplo, en cierto estudio se pidió a 24 participantes que leyeran un relato de Ernest Hemingway en un pc, en un ipad, un ereader (kindle), y un libro de papel.

En cuanto a velocidad, en papel tardaron 17 minutos, un 6,2% más rápido que el segundo soporte en velocidad (el ipad). Además, se les preguntó sobre su experiencia de lectura, y nuevamente los participantes consideraron que era más relajante leer en papel que en un dispositivo electrónico. 

Y en cuestión de lectura comprensiva, nuevamente, obtuvo mejores resultados el libro en papel.

Cómo aplicar técnicas de lectura comprensiva en dispositivos electrónicos

Probablemente el problema no está en el soporte de las letras, sino en la manera de usarlo. Así que, ¿cómo podemos aplicar las técnicas de lectura comprensiva en dispositivos digitales? Algo importante es que sea que vayamos a leer un correo, un texto breve, un blog, o un libro, intentemos ponerlo en modo pantalla completa. Eso evitará que nos desconcentremos. Cuidemos el ambiente.

Hablamos antes de tener en cuenta la orientación de la luz, pero no todo aplica igual; en un dispositivo electrónico no hay sombras, por ejemplo.

Para aplicar la técnica de la cebolla, tenemos también la dificultad de que normalmente no podemos ver la portada y la contraportada del libro de forma fácil. Aún así, es muy recomendable gastar un poquito de tiempo aquí y hacerlo. En los libros electrónicos, bastará seguramente con ver la portada y pasar al índice. Seguramente no podremos ver mucho más.

Eso sí, no dejemos de pensar bien en lo que nos dice el tema, la ilustración que venga en la portada y el índice. Después, vayamos al capítulo o sección que vamos a leer.

Uso de marcadores

Y, ahora, para aplicar la lectura en “ese”, no podremos tocar con el dedo en pantallas táctiles (imaginemos el desastre que haríamos). Podemos usar el dedo, pero sin llegar a tocar la pantalla, o bien podemos usar algún marcador, como por ejemplo, un palillo chino o un lápiz por la parte de atrás, algo así.

Intentemos establecer un hábito, es decir, hacerlo siempre igual en cada página, de tal manera, que al mismo tiempo que sostenemos el marcador que usemos, podamos pasar rápido la hoja. En esto sí hay una ventaja en los dispositivos electrónicos. Se tarda mucho menos en pasar página que en un libro de papel.

Por cierto, por muy bonito que queden los efectos que parece que pasamos el papel como si fuera un libro de verdad, si lo que queremos es ir rápido, lo mejor será que la página pase de forma inmediata. 

En resumen:

De momento nos quedamos con un par de ideas. Cuidar el ambiente, empezar la lectura por las capas exteriores, hacerse preguntas, y al leer en ese, usar un marcador. Con estas técnicas, sencillas, pero muy efectivas, habremos ganado algo de velocidad y además también habremos conseguido una lectura comprensiva.

Sin embargo, hará falta algo más para retener durante mucho tiempo, incluso durante toda la vida, lo que hemos leído. ¿Cómo? Esto lo tratamos en otro artículo: Cómo recordar todo lo que lees

Por cierto, antes de volver a leer algo, piensa en lo siguiente. No hay ningún animal, planta o ser vivo que pueda leer, a excepción de los humanos. De estos, más de 1.500 millones, no saben. Del resto, la gran mayoría no lo hacen. Sí… leer es un privilegio, por eso, ¡hazlo bien y disfrútalo! 

Disfrutar de la lectura

Esto ha sido todo por hoy… Muchas gracias por LEER hasta aquí. ¿Podrías comentar, valorar o difundir? Te lo agradecería bastante. A ti no te cuesta mucho, y a mí me beneficia para poder crecer, y así ayudar a otros a ser más efectivos.

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Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!

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