Bots, automatismos y programaciones

Las lecciones de los bots sobre la automatización

Tabla de contenidos

Una de las formas de conseguir que un proceso sea más efectivo, consiste en automatizar. Es decir, que una o más acciones se hagan solas. Evidentemente, nada se hace solo, y automatizar requiere de un trabajo previo, y de un mantenimiento, aunque este sea mínimo. Sin embargo, en un mundo cada vez más digital, a veces, la automatización se nos puede ir de las manos. ¿Cuándo usarla? ¿Qué automatizar y cómo hacerlo? ¡Vamos a verlo usando como ejemplo algunas cuentas bastantes curiosas de Twitter!

La automatización en redes sociales

No soy amante de las redes sociales. No me gustan. Considero que es un mundo paralelo comparable a un océano donde solo hay 2 tipos de peces: tiburones y pececillos. Y el pez grande se come al chico. Quizá estés pensando que los tiburones son las grandes cuentas que tienen millones de seguidores, pero no va por ahí la cosa. ¿Quiénes son los tiburones? Los dueños de la red social. Esa es, básicamente, mi opinión.

Aún así, como creador de contenido, he tenido que pasar por el aro, y usar algunas redes sociales. Algunas, como Pinterest, Facebook o LinkedIn, las tengo totalmente automatizadas gracias a servicios como IFTT, o la propia función de compartir automáticamente de WordPress.

En Twitter sí me he esforzado bastante más, y he creado un método para que mi cuenta aumente en visibilidad. Tengo un artículo publicado al respecto por si te interesa. Muy resumido, lo que hago es usar el servicio de pago de Metricool para que publique tweets continuamente según los parámetros que he configurado. Los tweets están guardados en unas listas en formato csv, que previamente he ido redactando, y que semanalmente voy actualizando. Además, gracias a otra aplicación de pago, llamada Owlead, se realiza un seguimiento automático usando inteligencia artificial. En otras palabras, esta aplicación simula la interacción humana. Una vez a la semana, con otra aplicación, Twittonomy, hago limpieza de la cuenta, dejando de seguir a usuarios inactivos.

Eso sí, atiendo personalmente todas las respuestas (tanto en Twitter como en el resto de plataformas), y de vez en cuando, retwitteo tweets que me parecen interesantes de una lista en donde tengo a los que, para mí, son las mejores cuentas de Twitter relacionadas de alguna manera con la efectividad. Como ves, el proceso está bastante automatizado, y gracias a eso, la cuenta de Twitter sigue creciendo sin demasiado esfuerzo.

La automatización engañosa

A pesar de la automatización que hay detrás del uso que le doy a mi cuenta de Twitter, no deja de ser una cuenta real, con una persona real detrás, y con unos contenidos propios.

Sin embargo, como seguramente sabrás, en internet, no es oro todo lo que reluce. Hace años, era un escándalo. Hoy es simplemente «el pan de cada día». Los políticos y las grandes empresas usan cuentas totalmente automatizadas con el objetivo de manipular y hasta ganar las elecciones de un país. La técnica que usan es la de «matar moscas a cañonazos». Las granjas de enlaces, por ejemplo, simulan millones de cuentas falsas. Las redes sociales intentan (supuestamente) desarrollar algoritmos para detectar este tipo de cuentas fraudulentas, pero la sofisticación camina por ambas vías.

Hace poco, escuchaba a unos expertos que comentaban lo fácil que es crear una identidad falsa en internet. Desde programas que generan un rostro nuevo, que no corresponde a ningún ser humano, hasta generadores de datos personales, incluyendo cuentas y contraseñas en las principales redes sociales, estilos de escritura, gustos o familiares. Todo absolutamente falso.

Automatizaciones con bots

Por otro lado, y por diferentes motivos, también se encuentran automatizaciones sin sentido. Detrás de muchas automatizaciones hay estudiantes que están haciendo pruebas y aprendiendo. En ocasiones son simples bromas. Otras veces hay objetivos de monetización a largo plazo. Basta con crear una cuenta, inflarla con seguidores, y cuando se considere oportuno, cambiar el nombre, limpiar los tweets publicados, y vender la cuenta a una marca, una agencia, o usarla para vender un producto dentro de una temática.

Te pongo como ejemplo un par de cuentas automatizadas mediante bots que me llamaron la atención.

La foto diaria de Pepe Viyuela

En esta cuenta vas a encontrar eso, una foto todos los días, de Pepe Viyuela, un actor cómico español. Pero ojo… todos los días la misma foto. En el momento en que se publica este artículo, tiene 12.000 seguidores, y cientos de likes y de retweets. Por cierto, cité esta cuenta en un tweet, y me respondió el autor dando las gracias.

A ver… Pepe Viyuela tiene una cara muy simpática, pero… 12.000 personas siguiendo una cuenta que única y exclusivamente publica la misma foto todos los días, no sé… algo falla.

EverySheriff (un shérif con emoticonos)

75.300 seguidores para una cuenta que, cada hora, comparte la imagen de un shérif hecho con emoticonos distintos. En la parte de abajo de cada tweet, hay una frase, también automatizada, que dice algo así como: «Hola, soy un shérif hecho de (el nombre del emoticono).

La web que permite crearte tu propio bot

Actualmente hay muchas opciones para generar un bot uno mismo. Por ejemplo, tienes el servicio de la página Cheap bots.

Otro que me pareció buenísimo es el de «Ypirquí». Gracias a este servicio totalmente gratuito puedes, por ejemplo, hacer que en tu Telegram, se devuelva un mensaje automático cambiando todas las vocales por la vocal «i».

Imagina que un compañero te dice: «Hola compañero, ¿me puedes pasar el informe que te pedí?». El bot haría su magia, y respondería: «Hili cimpiñiri, ¿mi pidis pisir il infirmi qui ti pidí?».

Muy gracioso, la verdad… Pero poco útil si quieres durar mucho en tu puesto de trabajo.

La paciencia es una virtud

Por último, me gustaría citar otro automatismo muy interesante para ejercitar tu paciencia. Es una web llamada «patience is a virtue«. Lo curioso de esta web es que tarda media hora en cargar. Si consigues quedarte hasta el final, hay una sorpresa que no desvelaré.

Cómo saber si lo que hay detrás es un automatismo

Visto lo visto, uno se plantea seriamente si detrás de un servicio, una web, un anuncio o casi cualquier otra cosa, hay personas reales, o simplemente bots. ¿Cómo podemos detectar la diferencia?

Una clave son los tiempos de publicación. Si ves una cuenta que publica periódicamente, y con una frecuencia muy alta, sin saltarse nunca esos tiempos, probablemente haya un automatismo detrás.

Otra forma sencilla de detectar un automatismo es intentar interactuar. Puedes mandar un mensaje privado o dar una respuesta (depende de cada red social), y ver si hay respuesta o no.

También es importante, cuando visitas una web, echar un vistazo a la página «sobre mí». Hoy en día, una búsqueda en Google puede despejar bastantes dudas. Por ejemplo, recientemente me han contactado varias agencias ofreciéndome escribir artículos para marcas. Sin embargo, aunque afirmaban ser agencias experimentadas y con miles de clientes, su web estaba hecha hacía un mes, y los supuestos autores no tenían perfiles en ninguna red social.

Normalmente, los profesionales en cualquier materia tienen un perfil en LinkedIn, además de aparecer en registros oficiales del país donde tengan sus negocios.

Una pregunta útil para detectar los automatismos en internet es: ¿esto podría hacerlo un bot? Como la respuesta es casi siempre sí, la idea es hacer una comprobación mínima, si es algo que te interesa realmente. Hoy en día, y cada vez más, casi todo lo que sucede en internet está automatizado de alguna manera. Unas veces para bien (como para ofrecerte contenido de calidad), otras para mal (con el objetivo de engañarte y sacarte tu dinero).

Así que la principal protección es dudar de todo e informarse.

La automatización efectiva

Ahora bien, como decíamos al principio, para ser efectivos, es bueno automatizar. Y esto no siempre es malo. Piensa por ejemplo, en tu propio cuerpo. Mientras estás leyendo este artículo, tu corazón sigue latiendo de forma automática, al igual que tus pulmones y muchas otras funciones vitales.

Además, a medida que crecemos, vamos generando procesos automáticos, no solo en la posición corporal, sino también en nuestros pensamientos. A mí me ocurre, por ejemplo, que siempre que me estoy afeitando con la mano derecha, la mano izquierda permanece inmóvil, como esperando por algo. Y con los pensamientos igual. Se calcula que el 95% de lo que hacemos es automático. Hay un montón de sesgos y de «tics» nerviosos que no controlamos; muletillas o coletillas que usamos al hablar…

En otras ocasiones aprendemos a hacer cosas de forma automática, como conducir, montar en bici, o usar nuestro smartphone. La mayoría de estos automatismos son positivos para nosotros y nos ayudan a vivir mejor. Y por supuesto, todos podemos generar rutinas y buenos hábitos.

¿A dónde quiero llegar a parar?

Creo que la automatización es positiva, siempre que se haga con cabeza. La automatización no hace sino aumentar el objetivo inicial. Si eres un estafador, automatizar te ayudará a estafar más. Pero si lo que quieres es ayudar a los demás, automatizar te permitirá hacerlo mejor.

La automatización no debería usarse si lo que quieres es disfrutar del proceso. Si quieres leer un libro, puedes aprender a hacerlo más rápido, pero no lo automatices si quieres sencillamente recostarte en tu sillón favorito y saborear el momento.

Además, la automatización efectiva debería ahorrarnos tiempo, sin perder demasiada calidad, y sin sacrificar demasiado las interacciones personales. Ya sabes, la mezcla ideal entre eficacia y eficiencia. Por eso es importante calcular hasta qué punto nos conviene o no automatizar cierto proceso.

Y, por supuesto, la automatización jamás debería eliminar las relaciones personales. Está bien que se mejore la rapidez al escribir un texto con métodos abreviados, pero si estás hablando con un amigo, no dejes de hacer eso: hablar con tu amigo. Si algo nos diferencia como humanos, es la capacidad de expresar nuestros sentimientos y hacerlos llegar a nuestros congéneres entretejiendo relaciones personales que nos nutren el alma y el corazón. Y eso… eso no lo puede hacer ningún bot.

"La vida es como el Jazz; mejor si es improvisada" ~ George Gershwin Clic para tuitear

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… ¡que lo pases muy bien!

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Si quieres saber más sobre qué es la efectividad, y en qué se diferencia de la eficacia, la eficiencia o la productividad, puedes visitar el artículo Qué es efectividad. Además, si quieres conocer el significado y las diferencias de términos relacionados con la efectividad, como proceso, sistema, orden, organización… y muchos más, te recomiendo visitar nuestro glosario

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