Intrusismo laboral

La efectividad no es intrusiva

Intrusión significa “ejercicio de una actividad profesional por parte de una persona sin título o autorización necesarios para ello”.

La palabra intrusión viene de intruso, y ¿qué haces con un intruso que se te mete en tu casa? Alguno saca la escopeta.

El intrusismo en general es un peligro

Evidentemente, el intrusismo en determinadas actividades es un auténtico peligro.

Esto sucede sobre todo con actividades colegiadas, como la arquitectura, la medicina, la abogacía…

El riesgo de que alguien que no tiene la titulación ejerza es alto, pues, si no está capacitado, puede poner en peligro la vida de otros. De hecho, en algunos países, el intrusismo puede constituir delito.

Por poner un ejemplo, está el tema de la cirugía plástica o los métodos “milagrosos” para bajar de peso. Al no haber leyes estrictas que regulen estos campos, personas sin escrúpulos se pueden aprovechar de otros y causar daños graves y permanentes.

No en todas las actividades hay intrusismo

Ahora bien, hay muchas otras cosas que, no solo no están colegiadas, sino es que no hay unos estudios específicos para ello. Además, el riesgo de dañar la salud de otros es mucho menor.

Evidentemente, toda expresión de una opinión constituye un riesgo, pero entre decir algo erróneo en una charla de bar, a recetar un tratamiento extremo, hay mucha distancia.

Un ejemplo es el podcasting. Hay carreras de periodismo, hay másters, hay cursos especializados, pero lo cierto es que hoy en día, por suerte (no sabemos cuánto durará), cualquiera puede grabar su propio podcast, y gratis además. Si sabe de lo que habla, si tiene un tono y un estilo natural, puede llegar a tener relativo éxito.

Y si no sabe de lo que habla, si su voz es desagradable, la calidad de audio es horrible… pues tampoco pasa nada, porque no llegará a nada. Los propios algoritmos del sistema le descartarán poco a poco.

Sucede algo parecido en el marketing online, en SEO, y en general, en todo lo relacionado con internet. ¿Por qué? Porque el sistema tradicional de enseñanza suele quedarse un poco atrás. Si tú estudias durante 5 años, para cuando termines, lo que aprendiste el primer año probablemente ya no sirve. Y es que este tipo de actividades cambia día a día.

Evidentemente, en muchos casos, la culpa es, en gran medida, del alumno, que, por su falta de interés, pretende aprender simplemente por acudir a un sitio a escuchar a alguien hablar de algo.

Por eso, la clave para algunos “oficios” es el aprendizaje práctico y constante, más que un título basado en aprendizaje pasivo.

Es por eso que las empresas tecnológicas, en muchos casos, prefieren a personas con ciertas cualidades, para formarles ellos, ya desde dentro de la compañía, en vez de a otros que han recibido una formación académica al uso.

”Esto es intrusismo. No hay derecho”

¿Resultado? Hay gente que montó su negocio, y ahora viene un chaval que no ha estudiado, que no se ha gastado un duro, que no está colegiado en ningún sitio, y te pasa por la derecha, y se te queda cara de tonto.

Ante esto, hay quien reacciona diciendo: “Esto es intrusismo. No hay derecho. Debería ser ilegal”.

¿Qué te parece? ¿Es esto intrusismo?

Yo creo que no, porque la definición dice que es el ejercicio de una actividad profesional (hasta aquí vamos bien), por parte de una persona sin título o autorización NECESARIOS. Y aquí está el punto clave.

Lo que mucha gente no ha entendido es que ya no es necesario un título o una autorización para hacer determinadas cosas. Y ojo, porque cada vez serán más cosas para las que no necesitarás título. Además, cada vez se puede aprender más y mejor por internet. Lo tienes todo ahí.

Sobre todo en el emprendimiento. Y esto no deja de ser muy irónico: te piden titulación para trabajar como dependiente, pero no te la piden para ser el dueño de la tienda.

En cuestiones de efectividad, no hay intrusismo

¿Qué hay de lo relacionado con la efectividad?

Cada vez más, están apareciendo personas que ayudan a otros en campos como la productividad personal, la llamada “gestión del tiempo”, organización personal, desarrollo personal, etc.

Por otro lado, hay personas que llevan muchos años dedicados a estas temáticas. Tienen experiencia, han gastado recursos, han hecho cursos, y quizá piensen que tienen derecho a dominar ese sector porque disponen de algún título universitario o por una cuestión de antigüedad.

Pero esto no es así.

En el campo de la efectividad no hay intrusismo. No hay estudios para eso, ni hace falta título o autorización.

Algo que he observado desde hace años, es que la mayoría de los profesionales en efectividad se centran en empresas o personas con un poder adquisitivo alto (que tienen perras, plata… vamos).

En el caso de otros, insisten en determinado método, eliminando cualquier competencia.

Incluso hay algunos referentes que se erigen en una especie de colegio de efectividad, como si solo ellos pudieran decir lo que es o no efectividad, y lo que significan ciertos términos.

Sin embargo, en cuestión de efectividad, cualquiera puede aprender y, enseñar. De hecho, la efectividad es más un arte que un método concreto.

Es más, pienso que, más que hacer llegar a las empresas los métodos de efectividad, se debería hacer un esfuerzo para hacer llegar todo esto a la gente común, como tú y como yo. Ese es, precisamente, el objetivo de EfectiVida y del método C.A.R.: llegar a muchas personas para que puedan mejorar su organización personal, y con ello, sus vidas.

A mí siempre me gustó aprender, pero lo cierto es que hubiera querido aprender ciertas cosas mucho antes. Por desgracia, no sabía ni que existían.

Así, la reflexión que quiero compartir en este artículo es que no permitas que nadie te diga esto es así porque lo digo yo, ni que tú no puedes hablar de efectividad porque no te lo has ganado.

Prueba los métodos existentes, aprende por ti mismo, y, si puedes, comparte lo que aprendes.

De momento, practicar la efectividad no es intrusismo.

“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad” – Ernest Hemingway Clic para tuitear

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… ¡que lo pases muy bien!

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