¿Te gustaría ser más inteligente? Seguro que sí, pero… ¿qué tipo de inteligencia quieres tener? ¿Quieres ser el típico súper-inteligente, que no se ríe de los chistes porque no los entiende? ¿O ese que sabe física cuántica, pero no comprende el amor? ¿O prefieres tener inteligencia emocional?

¿Y qué es eso de inteligencia emocional?

Desde hace ya muchos años, diferentes investigadores habían llegado a la conclusión de que había distintos tipos de inteligencia, y de que, para ser realmente “listo”, también había que comprender y motivar a otras personas. Por ejemplo, en 1920, Edward L. Thorndike, usó el término “inteligencia social”. Otra expresión similar, que a su vez es una de las inteligencias múltiples, de Howard Gardner, es “inteligencia inter-personal”.

El término “inteligencia emocional” se había usado en ocasiones esporádicas por investigadores desde 1964. Sin embargo, saltó a la fama con un libro de Daniel Goleman, titulado precisamente así: “Inteligencia emocional”, publicado en 1995. Por cierto, uno de los mejores libros que he leído; de esos que te transforman para bien.

Entre otras cosas, la inteligencia emocional implica la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de superar las frustraciones y perseverar, de controlar nuestros impulsos y nuestros estados de ánimo, y, sobre todo, la capacidad de empatizar y confiar en los demás.

Por qué interesa tener inteligencia emocional

Así que no se trata simplemente de ser listo, sino de caer bien a otros, y que te caigan bien otros. Se podría decir, de forma muy extractada, que la inteligencia emocional es la mezcla perfecta entre cerebro y corazón. A efectos prácticos, es ese tipo de inteligencia que te permite llevarte bien con otros.

Y… ¿qué prefieres, sinceramente? ¿Tener buenas relaciones con los demás? ¿O ser el más listo de la clase?

Yo lo tengo claro, prefiero quedarme entre medias en el concurso de los listos, y llevarme bien con mucha gente.

Se ha escrito mucho acerca de la inteligencia emocional, pero no es el propósito de este artículo extendernos en un análisis, sino ver puntos clave para mejorar. De todas formas, si quieres saber más sobre el tema, tienes más información en esta web, que te recomiendo.

Cómo mejorar nuestra inteligencia emocional

Como siempre, en EfectiVida nos interesa ser efectivos. Así que lo que quiero exponer es, primero, un asunto importante: ¿se nace con inteligencia emocional o se puede desarrollar?

Parece ser que la mayoría de investigadores, en este caso (y menos mal!!), están de acuerdo: la inteligencia emocional se puede desarrollar. Eso sí, mucho mejor si se empieza temprano, y se ayuda a los niños a aumentar este tipo de inteligencia.

Aún así, nunca es tarde si la dicha es buena, así que… ¿cómo podemos mejorar tú y yo este interesante aspecto de la vida?

Aquí te dejo algunas ideas:

  • Aprende a sentir. Observa como si fueras un espectador, tus propias emociones. No las juzgues, simplemente, observa y aprende.
  • Ponle nombre a tus emociones. Una vez hayas dedicado tiempo a observar, empieza a identificar. Ahora siento miedo; ahora siento alegría, envidia…
  • Relaciona tus emociones con tu lenguaje corporal. ¿Qué postura tienes cuando sientes enfado?
  • Conócete a ti mismo. Puedes usar la ventana de Johari, u otros métodos parecidos para saber quién eres.
  • Usa lo que aprendes para forzar sensaciones. Por ejemplo, sonríe aunque estés triste.
  • Controla tus pensamientos. Niégate a tener pensamientos negativos. No dejes que se conviertan en emociones.
  • Ve más allá de las apariencias. Pregúntate qué sentimientos puede haber detrás de las reacciones de los demás.
  • Medita periódicamente. Haz pausas en tus rutinas.
  • Escribe un diario

Aunque no son formas directas de mejorar la inteligencia emocional, se ha descubierto que ciertas actividades potencian nuestras capacidades emocionales. Por ejemplo:

En un mundo tan estresante y cada vez menos empático, es imprescindible cuidar nuestra salud emocional. A largo plazo, es este tipo de inteligencia, la que nos ayudará a llevar vidas equilibradas, sintiéndonos bien con nosotros mismos, y con los demás.

¿Qué te parece? ¿Le damos “caña” a eso de la inteligencia emocional?

En un sentido muy real, tenemos dos mentes, una que piensa y otra que siente – Daniel Goleman Clic para tuitear

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Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!


Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. (Sí! El paraíso!) Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría ser efectivos si no nos hace más felices?

2 commentarios

Luis Vela · 15/02/2020 a las 12:06 pm

Gracias por el artículo!

    Jaír Amores · 15/02/2020 a las 2:02 pm

    Hola Luis. Muchas gracias por el comentario. Un placer! Saludos!

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