Método científico

El método científico y la efectividad

Una de las claves para ser personas realmente efectivas es contarnos la verdad. No la verdad absoluta, pero tampoco nuestra verdad relativa y subjetiva.

Para lograr descubrir la verdad, la ciencia elaboró un método, un sistema, al que se ha llamado de forma muy original (perdón por la ironía): “Método científico”. El método científico es universal y ampliamente aceptado. Por supuesto, hay muchas variaciones y extensiones, como el método empírico.

Los pasos del método científico

Básicamente, el método científico consiste en lo siguiente:

  1. Observación. Se observa algún fenómeno que resulte interesante o llamativo. Obviamente, el sentido que se usa es el de la vista, pero también pueden ser percepciones del oído, el tacto, o simplemente una sensación.
  2. Experimentación. Se repite el fenómeno una y otra vez, cambiando variables y observando los resultados. Normalmente, el proceso se realiza en laboratorio, con el fin de evitar influencias no controladas que falseen los resultados.
  3. Medición. Se guarda toda la información en forma de datos, comparando los resultados con unidades de medida.
  4. Hipótesis. Llegados a este punto, se formula una hipótesis. Todavía sigue siendo una teoría o creencia, pero ya hay una base mínima para llegar a una conclusión.
  5. Falsabilidad. También se llama a este paso refutabilidad. El objetivo ahora es encontrar un fallo a la hipótesis. Obviamente, no vale simplemente decir que no nos parece que algo sea así. Hay que demostrar que la hipótesis no es correcta.
  6. Reproducibilidad. Una vez descartados los errores obvios de la hipótesis, se repiten los pasos para que se de el resultado. Normalmente, la teoría se tiene que probar por personas distintas a las que la elaboraron en un principio. (Un paso posterior sería la revisión por pares)
  7. Publicación. Es el paso final del método y consiste en publicar los resultados para que se abra un debate externo por parte de la comunidad científica.

El método científico y la efectividad

Uno de los grandes problemas del mundo actual, es la gran cantidad de desinformación que existe. Además de eso, el cerebro humano tiende a lo rápido, y suele creer en sus propias conjeturas sin confirmar. Luego, el ego hace el resto, y se terminan afianzando y defendiendo a muerte creencias basadas en absolutamente nada.

Claro, ser efectivos incluye la eficacia, es decir, conseguir resultados. Pero es muy fácil engañarnos a nosotros mismos y creer que hemos conseguido un resultado, cuando en realidad no ha sido así.

Pongamos un ejemplo relacionado con la efectividad.

”Soy muy productivo”

Un trabajador observa en sí mismo, y llega a la conclusión de que es muy productivo. Incluso piensa que ahora es más productivo que antes.

Esa observación, en menor o mayor medida, es el primer paso del método. ¡Bien!

Pero… ¿ha experimentado a variar factores como el horario, el tipo de tareas, o si le afecta el cansancio? ¿Ha medido los resultados obtenidos de alguna manera? ¿Ha comparado los datos que tenga con otros empleados que tengan similares circunstancias o consigo mismo a lo largo del tiempo?

Si otras personas imitaran su forma de trabajar, su “sistema de productividad personal” (si es que lo tiene), ¿serían también productivas? ¿Ha preguntado a otros qué opinión tienen?

Así que, si te das cuenta, esta persona ha ido al final del método científico, y ha publicado su resultado antes de tiempo: “Soy muy productivo”. Pero esta declaración en voz alta no tiene ninguna base empírica.

Usar un sistema de comprobación, como el pensamiento crítico, o como el modelo simplificado de abajo, aún no siendo tan rígidos como el método científico, nos permitirá contarnos verdad sobre muchas de las afirmaciones que hacemos, como la de que “duermo muy mal”, “soy una máquina porque trabajo 14 horas al día”, “tengo una economía solvente”, “hago varias cosas a la vez y por eso soy super-productivo”, o la de “yo no pierdo el tiempo en redes sociales”, entre otras.

Decía Confucio, que “el camino de la verdad es ancho y fácil de hallar. El único inconveniente estriba en que los hombres no lo buscan.“

Probablemente aplicar el método científico -o algún mínimo modelo simplificado- a todo lo que pensamos pueda resultar cansino al principio, pero pienso que creernos nuestras propias mentiras, por muy cómodo que sea, es tremendamente inefectivo.

El camino de la verdad es ancho y fácil de hallar. El único inconveniente estriba en que los hombres no lo buscan. (Confucio) Clic para tuitear

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… ¡que lo pases muy bien!

A %d blogueros les gusta esto: