El hueso y el perro

¿Has intentado quitar a un perro un hueso que tenga en la boca?

Si lo has hecho, probablemente lo que ha ocurrido es que el perro lo ha mordido con más fuerza, incluso gruñendo.

¿Cómo quitárselo? Muy sencillo. Ponle un buen chuletón cerca, y verás como él solito suelta el hueso y se va a por el chuletón. Y mientras está entretenido, puedes quitarle el hueso.

Este pequeño ejemplo sirve también con la forma de convencer a otros, o, por decirlo así, en cómo quitarles esos “huesos mentales”.

Ya vimos en una reflexión anterior que no merece la pena intentar entrar en mentes cerradas. Y, de hecho, en el ejemplo del hueso y el perro, hay un factor a tener en cuenta: el coste del chuletón.

¿Realmente merece la pena hacer cambiar de opinión a otros? ¿Estamos dispuestos a asumir el coste?

Si pensamos que sí, una técnica muy efectiva es la del chuletón. En vez de esforzarnos por convencer al otro de que su forma de pensar es incorrecta, lo que hacemos es mostrarle una mejor forma de pensar. Le hacemos ver los resultados, y lo “guay” que sería si actuara de esta otra manera.

Lo más probable es que la persona, incluso siendo un tanto orgullosa, termine por cambiar de opinión.

Si lo que has leído te ha resultado útil, solo te pido una cosa: compártelo. Piensa en alguien a quien pueda ayudar esta información, y mándale un Whatsapp, o un mail, o simplemente difunde este artículo en la red social que uses. Recuerda que dar produce felicidad, y que, en la unión, está la fuerza. El objetivo es que más personas puedan ganar efectividad, y mejorar así sus vidas.

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!

¿Qué te parece? ¡Deja tu comentario!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.