Mujer sentada en un banco; fotografía minimalista

Minimalismo y efectividad: dos caras de la misma moneda

Uno de los conceptos que más se ha puesto de moda en los últimos años es el minimalismo. Al usar esta palabra, quizá se nos venga a la cabeza la imagen de gente feliz que disfruta de la vida con pocas cosas. Pero, ¿es esto lo más efectivo? ¿Se trata simplemente de tener menos cosas? ¿Qué diferencias y parecidos hay entre el minimalismo y la efectividad? ¡Vamos a verlo!

Qué es minimalismo

El término «minimalismo» es una derivación de «mínimo», que viene del latín y significa «lo más pequeño». La primera vez que se usó la expresión, según Wikipedia, se atribuye al filósofo británico Richard Wollheim, en 1965, para referirse a unas obras de arte. Poco después, el prestigioso arquitecto Ludwig Mies Van Der Rohe popularizó todavía más el minimalismo con sus ideas sobre la pureza de las formas.

Minimalismo en arquitectura

Aunque durante toda la historia ha habido movimientos parecidos, como el ascetismo, por citar uno, es hoy en día cuando el minimalismo ha extendido las raíces de su fama hasta todo rincón del planeta. ¿Quién no conoce a Marie Kondo y su método Konmari? En Netflix podemos encontrar su propia serie, además de documentales como «Minimalism».

En nuestra época, el minimalismo se entiende como usar o disponer de lo mínimo necesario que te haga feliz. Ser minimalista es reducir a lo esencial, y despojarte de todo lo que sobra. El minimalismo se aplica actualmente, no solo a obras de arte o a la arquitectura, sino a todo aspecto de la vida. Se habla de minimalismo financiero, minimalismo digital, minimalismo emocional o minimalismo existencial.

Una de las frases que pregona el movimiento minimalista es: «Usa las cosas, ama a las personas; no al revés». El documental que mencionaba antes se titula: «Minimalismo: un documental sobre las cosas importantes». ¿Te suena? Es algo parecido a la frase de guerra que uso para introducir artículos, o para recordar que la efectividad no lo es todo. También uso con frecuencia esta expresión de entradilla en los episodios del canal de Podcast de EfectiVida: «Efectividad al 100%, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida».

Minimalismo es soltar. Menos es más.

El minimalismo y las compras

La persona minimalista decide conscientemente vivir con poco; prefiere vivir experiencias. Algunos minimalistas llegan incluso a vivir con menos de 100 cosas. Otros se ponen retos como el de no comprar ningún objeto durante 1 mes, o 1 año.

A pesar de la escasez de objetos en la vida de un minimalista, y por consecuencia, la casi nula necesidad de comprar, en realidad, el concepto de minimalismo te ayuda a hacer compras efectivas. ¿Cómo es posible esto?

El minimalismo te obliga a pensar antes de comprar

Primero, porque te obliga a pensar si realmente lo necesitas. Ser minimalista es como tener un filtro de seguridad, una barrera antes de comprar por impulso. Y eso va a ayudar, sin duda, a ser personas efectivas, que viven libres, sin deudas. 

La persona minimalista, también sabe la diferencia entre lo que es un deseo y lo que es una necesidad, y se niega a comprar cosas superfluas. Por eso, invierte su dinero de forma más inteligente, comprando cosas que sí necesitará.

El minimalismo te ayuda a comprar lo necesario, con calidad

Por otro lado, el minimalismo tiende hacia tener pocos objetos. Así que en vez de tener 5 aparatos para una misma finalidad, compras un único objeto de calidad que sirva para lograr lo mismo. 

Por poner un ejemplo: Un smartphone no es solo un teléfono móvil. Si lo piensas, es también una cámara, un libro electrónico, una agenda, un block de notas, una grabadora, un despertador… ¡Hay un montón de utilidades metidas en un solo aparato!

Algunas personas critican a otros por haberse comprado un smartphone de gama media-alta. Sin embargo, en realidad, una persona derrochadora, no solo compraría un móvil, sino que podría caer en la tentación de comprar también una cámara, un libro electrónico, un despertador… Por contra, un minimalista compraría un smartphone de calidad. Sí, probablemente se gastaría algo más de dinero, pero tendría un solo objeto que mantener.

Otra cosa más, como el minimalista no le gusta comprar, lo que compra debería ser de calidad. Porque no es lo mismo ser minimalista que rácano. Una frase minimalista es: “maximalista no es solo el que acumula, sino también el que cambia las cosas constantemente”. 

Al comprar algo de calidad, se aumentaría la efectividad de su compra, se evitarían fallos en el uso que le harían perder tiempo, posibles reparaciones o sustituciones. Ya sabes… “lo barato sale caro”. 

Desde el punto de vista de la efectividad, la tecnología de calidad y con sentido, así como los artilugios capaces de ahorrarte trabajo, son ideales.

“Compra menos, elige bien, y haz que dure” – Vivienne Westwood Clic para tuitear

El minimalismo y la efectividad

Personalmente, no creo en el minimalismo extremo. Algunas personas minimalistas parecen más bien anacoretas, cenobitas, ascetas o eremitas modernos. O dicho de otro modo más sencillo, radicales en la aplicación del concepto de minimalismo. ¡Ojo! He dicho «algunas personas». Además, no entro a juzgar si está bien o mal. Simplemente, yo no lo haría. Aunque lo respeto, lo veo de otra manera.

Pienso que el minimalismo tiene muchos conceptos interesantes, pero también creo que el objetivo no debería ser tener menos cosas, sino que el tener menos cosas es el medio para un fin. Y en este punto, el minimalismo y la efectividad sí tienen bastante relación. Ser efectivo envuelve ser eficiente. Y la eficiencia tiene mucho que ver con ahorrar recursos. Es decir… tener menos. 

Como he expresado en varias ocasiones en este blog, creo que en el equilibrio está la clave. Está bien tener lo mínimo que te haga sentir bien y que cumpla sus objetivos, siempre por debajo de tus posibilidades. De hecho, la efectividad es la mezcla ideal (o equilibrada) entre eficacia (conseguir resultados), y eficiencia (gastar menos recursos). Si se gastan demasiados pocos recursos, la balanza se desequilibra, y dejamos de ser eficaces, y por lo tanto, efectivos.

Por poner un ejemplo algo tonto. Un objeto de decoración tiene como objetivo decorar. Quizá no sea muy minimalista, pero a lo mejor es justo lo que necesitas para que tu casa sea un hogar y no un pasillo de un hospital. 

Como ya habrás podido notar en las líneas anteriores, pienso que el minimalismo es una cara de la misma moneda: la efectividad. Incluso iría más lejos. Creo que el minimalismo se podría considerar como una faceta de la efectividad. La efectividad es conseguir resultados usando los mínimos recursos necesarios. El minimalismo se centra en la cantidad, mientras que la efectividad se relaciona más bien con los objetivos.

El minimalismo y la simplificación

Según el minimalismo, menos es más. La simplificación en lo relativo a los objetos nos lleva, según el minimalismo, a mejores resultados. Coincido con esto, ya que, al tener más tiempo para tareas que no se relacionan con el mantenimiento de objetos, podemos enfocarnos mejor en las cosas realmente importantes, como nuestra relación personal con otros.

Sin embargo, de cara a la efectividad, la simplificación no siempre te da mejores resultados. A veces, hay procesos a los que hay que añadir algún paso para hacerlos mejores, y esto sería lo contrario a simplificar.

Y este es un punto importante. Juntando lo anterior, creo que llegamos a una conclusión interesante. Ser minimalista sin un porqué carece de sentido. El propósito no es reducir sin más, sino eliminar lo que no nos ayuda a alcanzar un objetivo deseado.

Muchas veces se cumple la máxima de que lo simple funciona mejor, pero no siempre es posible, como decíamos antes. Dile tú a los constructores de una nave espacial que sean minimalistas, pero que no dejen de llegar a Marte. Seguro que se sienten más aliviados si les hablas de efectividad y les permites tener los materiales y herramientas necesarios.

Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar cada problema como si fuera un clavo – Abraham Maslow Clic para tuitear

Que no se te pase la «moda» de la efectividad

Las modas van y vienen. Así como el arte barroco dejó paso al rococó -todavía más cargado si cabe- el minimalismo puede terminar perdiendo su fama. Eso sí, pase lo que pase, nunca deberíamos de dejar de buscar la máxima efectividad en todo aspecto de la vida.

No es que esté en contra del minimalismo. Al contrario, me encanta, y leo habitualmente blogs de esa temática, como Zen Habits, del famoso de Leo Babauta (en inglés). Te recomiendo otro blog, en español, que me parece bastante equilibrado: Casa Cambiante. Y hablando de casa, en casa, desde que conocimos a Marie Kondo, todo está más ordenado y limpio. Todavía se puede mejorar, pero creo que se nos podría considerar minimalistas discretos.

Minimalismo como estilo de vida

Aún así, creo que deberíamos evitar dejarnos llevar por las corrientes de pensamiento ajenas, y navegar a nuestro destino consultando un buen mapa.

¿Y tú? ¿Qué piensas del minimalismo? ¿Crees que es una moda más? ¿O ha llegado para quedarse? ¿Lo has probado? ¿Te consideras minimalista o efectivo? Anímate y comenta tus impresiones.

El mayor sinsentido de nuestro mundo es convertirse en esclavo de las cosas que posees, y terminar obligado a cuidar de meros objetos, mientras se consume tu tiempo y tu vida. ~ EfectiVida Clic para tuitear

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… ¡que lo pases muy bien!

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