Un jefe alterado pidiendo cambios de última hora

Cómo responder a un jefe que te pide cambios a última hora

¿Tienes un jefe que te pide que dejes lo que estés haciendo y te pongas con otra cosa? ¿Te dice además que lo quiere “para ayer”? ¿Y encima, para colmo, te recrimina que no hayas hecho tu trabajo o que no lo has hecho correctamente?

En este artículo vamos a ver cómo responder a este tipo de situaciones (bastante comunes, por cierto), viendo diferentes soluciones.

Valórate a ti mismo

El primero punto a tener en consideración es la autoestima. Estoy convencido de que muchos problemas surgen porque no nos valoramos correctamente. Este es un tema muy profundo y que tiene sus raíces en la infancia, incluso en la genética.

Aún así, nunca es tarde para comenzar a conocerse a uno mismo, y ser consciente de las virtudes y limitaciones.

Las personas que se valoran correctamente lo transmiten de muchas maneras. Su forma de hablar, sus gestos, sus decisiones… El conjunto de un montón de pequeños detalles conforman una personalidad que provoca respeto en los demás.

En muchos casos (no en todos), cuando nos valoramos lo suficiente, ni menos ni más, los demás se cuidan de tratarnos despectivamente.

*El tema del autoconocimiento es bastante amplio, por lo que es imposible tratarlo correctamente en un par de líneas. Te dejo algunas referencias que pueden ser de utilidad: La ventana de JohariQuien eresLa ley del espejo

La constante del cambio

Otra cosa importante a tener en cuenta es que el cambio es más frecuente de lo que nos gustaría.

Vivimos en un mundo cada vez más volátil, en el que lo que hace un rato era la mejor idea, minutos después es un error absoluto. Los tipos de trabajo en los que teníamos una tarea asignada, conocida e inamovible, tienden a desaparecer.

Esta es una tendencia que irá a más, sobre todo teniendo en cuenta que un trabajo mecánico y repetitivo puede hacerse sin contar con un ser humano.

Por eso, nos guste más o menos, hay que aceptar la mecánica del cambio, el llamado trabajo del conocimiento, en el que jefes y empleados se adaptan al entorno y buscan las soluciones más efectivas.

Entender esto puede permitirnos tomar decisiones correctas e incluso, anticiparnos a lo que nos puedan pedir.

Un empleado que usa como su mejor herramienta, el conocimiento, es capaz de percibir los cambios necesarios, y adaptarse a ellos, entendiendo el contexto global, más allá de su entorno personal.

La expectativa de jefe y trabajador

Una idea más a tener en cuenta es la diferencia enorme que hay entre lo que un jefe espera de un empleado y lo que un empleado espera de un jefe.

El primero espera que el trabajador haga lo que se le dice, y más. Que luche por la empresa, que de el máximo. Algunos jefes, por suerte tendentes a desaparecer, ven a los trabajadores como si fueran sus esclavos personales. Son eso que llaman “jefes tóxicos”.

Por otro lado, también hay trabajadores que pretenden que la empresa les pague simplemente por estar ahí, por cumplir una jornada de x horas.

Nuevamente, el mundo ha cambiado. Tanto unos como otros, jefes y empleados, son parte de un mismo objetivo: que el balance sea positivo a fin de mes.

En este artículo no vamos a entrar en la parte del “jefe”, superior o como quiera que se llame ese rol en la empresa en la que estamos. El tema es cómo reaccionar ante un jefe que nos pide cambios constantemente. Y, en línea con eso, tener en cuenta que su objetivo y el nuestro es el mismo, puede ayudar a aceptar esos cambios, sobre todo cuando es evidente que benefician a la empresa, y, por lo tanto, a nosotros.

*Aunque el artículo está redactado desde la óptica de lo que puede hacer el trabajador, te dejo un artículo buenísimo sobre cómo los jefes pueden evitar actitudes negativas: 7 actitudes de los jefes que hunden la productividad de los empleados

Hay que tener en cuenta que, mientras esas tareas de última hora entren dentro del horario laboral, y no se salgan demasiado de los objetivos por los que se nos contrató, tampoco deberían representar un problema. Al fin y al cabo, nos pagan para eso.

Como muchas otras cosas en la vida, no es lo que sucede, sino cómo reaccionamos a lo que sucede, lo que importa.

Podemos elegir enfadarnos, o podemos elegir verlo como una oportunidad de seguir adquiriendo resiliencia, capacidad de adaptación rápida, y otros valores muy cotizados para las empresas.

Ten una motivación

Por supuesto, lo dicho hasta ahora no quiere decir que reaccionemos como borreguitos, o esclavos modernos, dispuestos a hacer lo que nos diga el látigo.

Somos seres inteligentes, y no vamos a permitir que nuestro honor se pisotee una vez tras otra.

Si observamos (y demostramos) que esos cambios de última hora son una forma de fastidiarnos o si las formas y maneras son insultantes, entonces tendremos que tomar otras medidas.

En estos casos, cambiar de empleo, acudir a otro superior, hablar el tema frontalmente, o ir buscando otra cosa mientras aguantamos, son opciones totalmente factibles.

Claro, puede suceder que no nos quede más remedio que permanecer en ese empleo a pesar de sentirnos atacados. En realidad eso de “que no nos queda más remedio” es muy relativo. Casi siempre hay opciones. Ahora bien, vamos a imaginar que de verdad no podemos hacer nada.

En estos casos, es necesario tirar de motivación. Repetir la pregunta “por qué” varias veces suele desvelar nuestros motivos. ¿Por qué trabajas? “Para ganar dinero” ¿Por qué quieres ganar dinero? “Para pagar las facturas” ¿Por qué quieres pagar las facturas? “Para que mi familia viva bien” ¿Por qué quieres que tu familia viva bien? “Porque los amo”

Recordar el por qué puede ayudarnos a aguantar.

Al mismo tiempo, no permitamos que el mal carácter, el estrés y los agobios de nuestro jefe se trasladen a nosotros. Él tendrá sus problemas, y nosotros los nuestros. Una cosa es atender algo de forma urgente, y hasta soportar un trato poco adecuado, y otra es imitar lo que no nos gusta. Ante todo, mantengamos la calma y cuidemos nuestra salud emocional.

Tu falta de organización no es mi problema

Hasta ahora hemos visto algunas opciones. Sin embargo, lo más común es que nuestro jefe nos pida cambios de última hora, simplemente porque él no se ha organizado correctamente.

Así que ahora nos pide que rompamos nuestro flujo de trabajo por sus despistes, su mala visión organizativa o razones similares.

Y esto, sobre todo a personas ordenadas, duele.

¿Cómo reaccionar en estos casos?

En primer lugar, nuestro superior en la empresa debe saber que su falta de organización no es nuestro problema, y que esa forma de trabajar va a tener consecuencias para él.

No lo vamos a hacer porque seamos malos, o porque no seamos capaces de cambiar de tarea, sino porque queremos que entienda que, por el bien común, debe corregir y tomarse en serio la cuestión de la organización.

Y, en la práctica… ¿esto cómo se hace?

Aquí van algunas ideas. No se trata de una lista, ni tampoco es conveniente usar todas las opciones. Simplemente, son diferentes estrategias que podemos utilizar dependiendo de cada caso.

  • Responde de forma amable, pero firme, explicando que te pones con ello, pero que ese cambio de última hora te va a requerir quedarte un par de horas más (y que esperas que te las paguen). Por supuesto, si no quieres hacer más horas, responde con la misma amabilidad y firmeza, y explica que ese cambio tiene que dejarse para la siguiente jornada.
  • Explica que tendrás que dejar de hacer lo que sea que estuviéses haciendo. Di algo así como “Ok. Me pongo con ello. Solo una pregunta… entiendo que debo dejar de hacer esto otro, ¿verdad?”
  • Deja claro que los otros trabajos tendrán que ser descartados, o que la calidad habitual que ofrecías ya no será posible.
  • Pide ayuda si no te es posible atender la tarea que te han asignado de forma correcta. Es mejor ir avisando de los resultados que esperar a que te pidan explicaciones cuando ya no se puede hacer nada.
  • Pon trabas a ese nuevo trabajo. Haz preguntas. Que se note que te gusta hacer las cosas bien. Enseña indirectamente que las cosas a última hora y poco organizadas no son un entorno ideal de trabajo. Di cosas como: “Ok. Me pongo ya mismo. No te preocupes. Eso sí, me gustaría saber… ¿Cómo se va a supervisar? ¿A quién lo tengo que entregar? ¿Qué es lo que se espera exactamente que haga? ¿Que materiales o recursos me vas a dar para que me ponga con ello?..”
  • Valora los riesgos. Si hablamos de trabajos manuales en los que la integridad física pueda estar en peligro, ten en cuenta que las prisas podrían provocar una desgracia. En estos casos, hay que tener la mente fría, y tomar decisiones sensatas. La vida vale mucho más que cualquier «necesidad» de última hora de nuestro jefe.
  • Si tu jefe insiste en pasarte la pelota y pretende que le soluciones la papeleta, tira de calendario. Enseñale que lo que él pretende y lo que se puede lograr no es compatible. Que vea lo que haces, y cuánto tardas. Así será consciente de que esos cambios a última hora no son la mejor opción.
  • Habla con otros superiores. Este es un recurso in extremis, que no siempre se puede usar. Puedes avisar de que no estás de acuerdo y que quieres ponerlo en conocimiento de otras personas, para ver su opinión.

Estas y otras ideas similares expresan una frase, que podríamos incluso usar frontalmente: Tu falta de organización no es mi problema.

Por supuesto, aquí entra de lleno el tema de la asertividad. O mejor aún, la comunicación no violenta. Lo que queremos no es echar más leña al fuego, sino establecer unos criterios que beneficien a todos.

*Te dejo también un enlace a un artículo sobre este tipo de comunicación que me parece excepcional: Comunicación no violenta: qué es y cómo usarla

Obviamente, es mucho más fácil responder a estas situaciones si nosotros somos personas organizadas. Como sabes, el método C.A.R. incluye el sistema conocido como Time Blocking, que facilita conocer cuánto tiempo requieren las diferentes tareas que nos hemos propuesto realizar.

Sea que usemos este u otros sistemas, tendremos que acostumbrarnos al cambio. Esto requerirá altas capacidades; saber manejar diferentes herramientas, tener una mirada analítica de las situaciones. Eso… o estamos fuera. Como dice un cuñado mío, o te aclimatas o te aclimueres.

¿Qué te parece? ¿Se te ocurre alguna idea más?

¡Claro! Cada caso es distinto, y este artículo no puede sino ser un poco generalista. Así que, si tienes alguna duda, no te lo pienses y házmela llegar. Veré si te puedo ayudar.

¡Un saludito!

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