Cómo evitar la procrastinación y la precrastinación

Cómo evitar ser procrastinadores y precrastinadores

¿Eres de los que dejan todo para última hora? ¿O de los que te gusta tener todo hecho desde el principio? Pues bien, para esto hay dos palabritas casi inpronunciables: precrastinar y procrastinar.

Como en muchas otras áreas en la vida, el equilibrio es la clave. Y en este caso también. Eso es precisamente lo que expone Adam Grant en una charla Ted. Te la dejo por aquí por si te interesa verla (está en inglés subtitulado).

En la primera parte del video, explica los dos términos que he usado en el título de este artículo: procrastinador y precrastinador.

  • Procrastinar: Dejar todo para última hora
  • Precrastinar: Hacer todo lo antes posible

Como bien explica Adam, sus investigaciones demuestran que la gente creativa se situa en el centro del gráfico entre procrastinar y precrastinar.

Por qué el punto intermedio es la clave de la creatividad

¿Por qué sucede esto? La razón es sencilla de entender.

Los precrastinadores entran en pánico rápidamente, sienten que necesitan tener el control de la situación, así que se ponen manos a la obra lo antes posible. Este hábito no tiene pinta de ser nada negativo. El problema es que se cierran a la creatividad. Las tareas están hechas, y a otra cosa mariposa.

Por contra, los procrastinadores, al dejar todo para el final, suelen entregar resultados mediocres, aparte de sufrir de estrés. Por mucha creatividad que tengan en el tiempo en el que se dedican a hacer otras cosas, les resulta muy difícil aplicarla a última hora.

Otro problema adicional, que Adam no menciona, es el efecto producido por la ley de Parkinson, que establece que una tarea se expande hasta ocupar el tiempo que se ha asignado para la misma. En otras palabras, si ni precrastinamos ni procrastinamos, también podríamos caer en el error de que la tarea se hiciera interminable, sin que ello aumentara la calidad del resultado.

Para colmo, resulta que hay personas con una tendencia natural a la procrastinación, y otras con una tendencia natural a la precrastinación.

(¡Vaya palabritas!)

Así que, como queremos ser gente efectiva, la pregunta es: ¿cómo podemos sistematizar ese punto intermedio en el que aprovechamos la creatividad pero no dejamos las tareas para última hora? ¿Cómo maximizar el uso de nuestro tiempo consiguiendo resultados brillantes?

Cómo sistematizar un proceso creativo entre la precrastinación y la procrastinación

Pues creo que la forma correcta es la que está integrada en el método C.A.R.

Vamos a suponer que te encargan impartir una charla sobre un tema dentro de dos semanas. (Así, con un ejemplo, es más fácil explicar el método)

Un precrastinador se prepararía la charla y en el tiempo que le sobra, se dedicaría a otras cosas. Para cuando le toque dar la charla, casi se le habrá olvidado y tendrá que retomarla, gastando bastante tiempo y siendo poco creativo.

Un procrastinador se prepararía a última hora. El resultado sería mediocre, y probablemente tendría nervios al hacer su presentación.

Por último, un adicto a la ley de Parkinson estaría preparándose durante las dos semanas. El resultado sería bueno, quizá demasiado rígido. Pero sobre todo, el problema sería el enorme gasto de tiempo.

Bien, ¿cómo se haría con el método C.A.R.?

  • En primer lugar, recibimos el encargo (quizá un correo o una llamada). De momento, no hacemos nada, y esto es importante, ya que tomaremos decisiones en un momento definido: nuestro análisis de bandejas de entrada.
  • Durante nuestro análisis, que puede ser horas después o como mucho, un par de días más tarde, veremos ese correo, o esa nota, con el encargo de la charla. Ahora analizamos qué es, qué necesitaremos para prepararnos, y sobre todo, cuándo lo vamos a preparar.
  • Una vez claro esto (este análisis, con práctica, puede suponer unos minutos), agendamos en el calendario bloques de tiempo para recopilación de fuentes, preparación, ensayo… es decir, los que creamos que sean necesarios. Agendaremos un poco más de tiempo del que creamos que necesitamos. Y aquí está el punto clave, bloquearemos ese tiempo en momentos futuros, que nos permitan prepararnos con comodidad, y sin prisas de última hora. Ni muy pronto, ni muy tarde.

¿Qué ventajas tiene este método? Sobre todo, en relación a la procrastinación y precrastinación, es que estaremos en un punto medio. Esto permitirá dar rienda suelta a la creatividad.

Pongamos un ejemplo. Imagina que se te ocurre una comparación buenísima que puede encajar en la presentación. La anotas, la analizas, y la metes en uno de los bloques del calendario ya creados. Así, el día que te pongas con ello, tendrás un punto más de creatividad.

Tu mente descansará sabiendo que lo tienes todo previsto, en el momento ideal, y eso le permitirá trabajar en segundo plano pensando en esa presentación, estableciendo relaciones entre lo que te sucede día a día con el tema de la charla.

Desde hace años, uso este método, y te puedo asegurar que funciona.

¿Qué te parece? ¿Prefieres seguir siendo procrastinador, o precrastinador, (o Parkinsioniano, uff)? ¿O te quedas con el punto medio ideal?

¡Nos seguimos viendo!

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