Amar no es amarrar… ¿o sí?

Uno demuestra que ama su vida cuando se amarra el cinturón de seguridad del coche. O cuando te amarras las cuerdas en una escalada. Y también hay buenas intenciones cuando amarras el barco al muelle para que no vaya a la deriva.

El punto en común en todas estas situaciones es que la razón es por seguridad, y normalmente, es uno mismo el que decide amarrarse. Además, uno mismo también podrá liberarse cuando lo desee.

De la misma manera, amar a alguien no es amarrarle para que esté siempre contigo y haga lo que tú quieres. Eso es esclavitud, secuestro, no amor. El amor se gana, y el deseo de permanecer con alguien debe salir de uno mismo.

Amar es respetar, al mismo tiempo que ofreces la seguridad de una mano amiga que te sostenga para no caer.

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Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!


Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. (Sí! El paraíso!) Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría ser efectivos si no nos hace más felices?

3 commentarios

Cristina · 04/12/2019 a las 4:04 pm

«Debes amar de tal manera que la persona que amas se sienta libre.»
-Thich Nhat Hanh (Monje budista zen vietnamita).

Estupendo post.
Saludos.

    Jaír Amores · 04/12/2019 a las 4:17 pm

    Gracias Cristina. En este tipo de artículos, siempre tengo el miedillo de no ofender a nadie, ya que son temas complejos. También es verdad que hablo de mis reflexiones, que pueden estar más o menos equivocadas. Así que te agredezco tu comentario. Por cierto, la frase es buenísima!
    Saludos!

      Cristina · 04/12/2019 a las 8:21 pm

      Jaír, nadie tiene por qué sentirse ofendido. En primer lugar porque, (como bien dices) son tus propias reflexiones (independientemente del calado del tema), y en segundo lugar, siempre tenemos la opción de la «réplica saludable».
      Cálido abrazo.
      P.D. Qué pena que no sea mía (la frase), ja ja ja.

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