En un viaje reciente, mientras los pasajeros nos íbamos acomodando en el avión, por megafonía, se oyó un mensaje que decía algo así como: «Por motivos de peso y seguridad, les rogamos que ocupen los asientos asignados».

No fui el único en pensar: «¡¡¿Por motivos de peso y seguridad?!! ¿Y qué tendrán que ver las churras con las Merinas?». Se oyó un rumor acompañado de risas aludiendo a la tontería que se había dicho.

Pero no me dejé llevar por la emoción del momento y caer así en la risa fácil. En vez de eso, dediqué unos momentos a pensar si realmente había razón en la frasecita. Hice de «abogado del diablo», e intenté justificar lo del peso y su relación con la seguridad del vuelo.

Pensando en lo de "por motivos de peso y seguridad"
Representación de la investigación

Ni es por peso, ni por seguridad

¿Podría ser que los asientos se asignaran dependiendo del peso de los pasajeros? No lo creo, porque no me pidieron ese dato al hacer la reserva. Y si resulta que lo tienen, pues ya saben más que yo, y, además, estaríamos hablando de un problema de privacidad peor que los quebraderos de cabeza de Facebook.

Descartada esa excusa, pensé: ¿Será que se van asignando los asientos de tal modo que el peso del conjunto de los pasajeros vaya equilibrado a ambos lados del pasillo? Pues tampoco, porque el avión iba lleno.

¿Habría alguna explicación a tan misterioso mensaje? A mí se me acabaron los argumentos. No sé si tu conoces alguna razón. Lo cierto es que, obligado por la lógica, comenzó la condena hacia el mensaje. Ahora sí me reí (en mi interior, no quería parecer un desequilibrado).

Lo de sentarse en los asientos asignados por motivos de peso y seguridad es una auténtica y soberana tontería. Es una de muchas frases que las empresas y los empleados usan para decir nada. Lo que quieren es que te sientes en tu sitio y listo. Entonces, ¿por qué esconden su intención con frases absurdas y sin sentido?

Fabricantes de excusas

Al final del día, entregarás excusas o resultados

Si has sufrido algún retraso al viajar en aerolíneas, conocerás un montón de excusas tontas, tipo «el avión se ha retrasado por motivos técnicos». Pero este sistema no es propiedad exclusiva de los vuelos. Lo usan otros medios de transporte, lo usan aplicaciones móviles, empresas de telefonía, callcenters de atención telefónica, empresas particulares más pequeñas, tiendas, tenderos, comerciales…

¿No se dan cuenta de que los usuarios no son tontos? ¿De que sus clientes y hasta sus propios empleados se van a terminar cansando? ¿Se olvidan acaso de que tienen competencia y de que esta puede aprender de sus errores? ¿O será que no valoran su reputación?

Desconozco las motivaciones que habrá detrás. Supongo que muchas veces, todo se trata de «hacer números«. Pero la vida es mucho más sencilla, y tiene unas matemáticas que no fallan: a la larga, se recoge lo que se siembra.

Por eso, sea que trabajes con clientes, o poseas algún tipo de negocio, piensa antes de hablar, y procura no caer por tu propio peso y hacerte daño. Sé sincero. Te lo digo por motivos de peso y seguridad, por cierto.

En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario. – George Orwell Clic para tuitear

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Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

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