Hace unos días, fuimos a la playa con unos amigos. Llevamos un Kayak de mar, y una tabla de Paddle surf, gafas y tubos para hacer snorkel, y demás accesorios playeros. Mi hija pequeña, un amigo y su hijo, también pequeño, volvieron de dar un paseo con el kayak. Mi hija insistía en que habían visto unos peces que se parecían a unos tiburones llamados angelotes. (El angelote es una especie de tiburón parecido a una raya)

RESUMEN DEL AUDIO:

Segunda visita: nadando rodeados de tiburones

A mí me extrañó bastante, porque, aunque el angelote es más o menos común en fondos de arena, no suelen nadar cerca de la superficie, ni tampoco van en grupos. Aún así, movido por la curiosidad, agarré el kayak, y fui con mi hija y el niño de la otra familia. Mi hija se demoró bastante porque le pidió a la madre usar el móvil con el correspondiente forro.

Cuando llegamos al sitio, efectivamente, allí estaban los peces. Pero no se parecían a tiburones… ¡Eran tiburones! El siguiente paso era tirarse al agua. Desde el kayak se veía muy bien, pero no era suficiente. Yo puse las piernas en el agua, pero eso de que te pasaran los tiburones al lado… daba bastante “respeto”.

Entonces llegó mi amigo con las gafas y el tubo, haciendo “snorkel”. Obviamente, estaba flipando viendo los tiburones. Serían unos 40 o 50 tiburones, de entre 30 y 50 centímetros. (A mi amigo y a mí, nos pareció ver al fondo alguno más grande, pero no mucho más).

Creemos que la especie es la “Musola lisa (Mustelus Mustelus)”. En Canarias se les suele decir “cazón”, aunque hay muchos tipos. Este en particular puede llegar a medir entre 150 cms a 200 cms. Así que probablemente se trataba de crías de tiburón.

La especie de tiburón Musola lisa (conocido en Canarias como Cazón).

*Por cierto… dejo el video de la vivencia más abajo.

Tanto mi amigo como yo disfrutamos de un buen rato nadando entre los tiburones. Daba una sensación interesante cuando te enfilaban y nadaban directos hacia ti. Incluso se dejaban tocar.

Los niños -unos valientes- también se tiraron al agua y pudieron nadar un rato entre los tiburones. Por supuesto, tienen historias para contar… como para un par de meses. Sí, historias de esas en las que el tamaño de los tiburones irá aumentando poco a poco, jejeje.

Tercera visita: todos pudimos nadar con los tiburones

Después de un largo rato, volvimos para que el resto de ambas familias, pudiesen ver a los animalitos. Nos costó convencer a mi mujer, que no tenía muchas ganas de meterse en el agua, pero al final fuimos, nuevamente con el kayak, que pasó a ser de una plaza a convertirse en un semi-submarino de 4 plazas.

Unos remando, otros nadando, llegamos al sitio, y, aunque ya había menos tiburones, los que quedaban por ver el espectáculo, pudieron también disfrutar nadando un rato entre los tiburones.

Cuarta visita: Ya no hay tiburones

Después de regresar y de dejar a las mujeres y a los niños en la orilla, volví una vez más, esta vez solo con el kayak. Me tiré al agua, pero ya solo quedaban dos ejemplares. Mi amigo fue nadando sin que me enterase, y me dio el típico susto agarrándome de pronto la pierna por detrás. Muy gracioso el muchacho… 😅

Y aquí acaba la anécdota playera.

Me gustaría destacar un par de ideas.

  • Una es que, contrario a lo que se suele decir, los animales suelen ser pacíficos. Además, por el tamaño de estos tiburones, era bastante improbable que pudieran hacernos algo. En todo momento se les vio calmados y no dieron signos de agresividad.
  • Otra cosa a destacar es que, aunque es cierto que, en muchos lugares del mundo, los turistas pueden nadar con tiburones bastante más grandes que estos, la sensación de encontrarte, por casualidad, con estos animalitos en total libertad, e interactuar con ellos… es algo increíble.

Aquí te dejo el video de la experiencia:

Pero… ¡para un momento! ¿Esto no era un blog sobre efectividad? 🤔

¡Claro que sí! Así que vamos a darle una aplicación “efectiva” a esta vivencia.

Qué lecciones extraje

Más allá de la anécdota, siempre se puede aprender algo. Aquí van 5 puntos que explico con más detalle en el audio (arriba del todo):

  1. Las oportunidades son efímeras. No duran mucho tiempo y a veces solo pasan cerca de ti una vez en la vida. A veces no hay próxima vez. A veces no hay segundas oportunidades. A veces es ahora o nunca.
  2. Las cosas hay que comprobarlas por uno mismo. La historia hubiese sido muy distinta si nos hubiéramos quedado con que la niña vio unos peces que, según yo pensaba, no tenían nada especial.
  3. Siempre que puedas, registra lo que hagas. Yo tenía mucha prisa por irme, y me estaba desesperando que la niña se retrasara, pero poder grabar la experiencia fue, como se dice en Canarias, “un puntazo”.
  4. Usa herramientas de calidad, y adecuadas. Puede parecer una tontería, pero si el forro no hubiese estado preparado para proteger el móvil, tampoco se podría haber grabado dentro del agua.
  5. Échale valor y sumérgete. No es lo mismo ver tiburones en la tele, que verlos en directo. Y no es lo mismo verlos desde el kayak, que tirarte al agua y nadar con tiburones. Y no es lo mismo nadar con tiburones, que tocar a los tiburones. De igual manera, si quieres aprender algo, tienes que sumergirte… tocar, palpar, practicar, meterte de lleno en la materia. De nada sirve teorizar. (Hablamos de este tema en el artículo que te dejo abajo)

¿Qué te ha parecido la experiencia y las lecciones que pude extraer? ¿Has tenido tú también experiencias únicas que quieras compartir? ¡Adelante! Lo puedes hacer en los comentarios.


Las dos herramientas que permitieron retratar la experiencia:

Una máscara como la que usamos para ver debajo del agua con comodidad. Esta tiene la ventaja de contar con el accesorio para cámaras tipo Go-Pro.

Gafas snorkel para ver en el agua

Y una funda parecida a la que nos permitió grabar debajo del agua con el móvil.

Funda impermeable y sumergible para móviles

ENLACES DE INTERÉS:

FRASES ÉPICAS:

Las oportunidades son como los amaneceres. Si esperas demasiado tiempo, te los pierdes.” – William Arthur Ward Clic para tuitear

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Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!

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Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

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