Parece el resultado de una operación matemática. “¿Cuál es el resultado de dividir seis entre dos?” “Pues es trés”. Pero no vamos a hablar de matemáticas, hoy no. Aquí hablamos de ser efectivos. Y hay un enemigo de la efectividad: el estrés. Es una palabra muy usada, y que, quizás por eso, su significado sea demasiado amplio. Por eso hoy vamos a hablar de Distrés y Eustrés: las dos caras del estrés.

Contenidos de este artículo

Qué es el estrés

Antes de hablar de distrés y eustrés, vamos a ver la definición de estrés. Primero, la real. La real es lo que pensamos todos, o la mayoría cuando hablamos de estrés. No está escrita en un diccionario, pero es igual de válida. Piensa por un momento: ¿A ti a qué te suena la palabra estrés? ¿A algo bueno o algo malo? Por ejemplo, te encuentras con un amigo, y te dice: “Estoy super estresado”. ¿Tu que entiendes? ¡Claro! Normalmente entendemos que el estrés es algo negativo.

Y fíjate cómo la definición del diccionario va en la misma línea. 

El Diccionario de la real academia española lo define como: “Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves». 

Estres

A veces se usa la expresión: «estoy a punto de estallar»

Interesante definición, ¿verdad? Evidentemente, no hace referencia a distrés y eustrés. Lo que me llama la atención que no se diga nada de los efectos físicos ni tampoco de los emocionales. Sólo hace referencia a los psicológicos.

El estrés mata

Aparte de que, evidentemente, el estrés es contrario a la efectividad (efectiVida como explicaremos después), puede ser peligroso. 

Hay un término bastante usado y que es un resultado directo del estrés: el agotamiento nervioso. Es un agotamiento físico y emocional. En inglés usan la palabra burnout. Y aquí, en España, se dice “estar quemado”. 

Claro, desde un punto de vista médico, es difícil definir qué es estrés. Es un poco subjetivo y depende mucho de cada persona. Algunos se ahogan en un vaso de agua, y otros sufren alexitimia, parece que no les afecta nada. Se puede estar acabando el mundo, que ellos a lo suyo. Así que el estrés es más bien algo que se produce en nuestro cerebro, pero que afecta a nuestro cuerpo, decisiones, emociones… a todo. 

Infografía estrés

Una interesante infografía sobre lo que ocurre en nuestro cerebro

No se en otros sitios, pero aquí es común ir a la consulta del médico, y que, después de hablar contigo, te diga: “Usted lo que tiene es estrés”. Y no es ninguna broma. Si uno no controla el estrés, puede llegar a morir sin una causa física real. Su mente, literalmente, ha provocado que el organismo falle. 

Vamos con ello: definiciones de distrés y eustrés

Fíjate: aquí hablamos de efectividad. Y efectividad es la mezcla ideal entre eficiencia y eficacia. Una persona puede parecer efectiva, y tener estrés. Por eso, en el blog y en el podcast no hablamos de productividad, ni simplemente de efectividad, sino que hablamos de Efectivida. No nos olvidamos de lo importante de la vida. Y es que, cuando uno no tiene en cuenta eso, suelen pasar cosas como el estrés, (o distrés y eustrés).

Decíamos de todas formas que el estrés tiene dos caras: distrés y eustrés.

Una advertencia antes de proseguir. Estas dos palabrejas no están en el diccionario oficial, por lo menos, a fecha de hoy. De hecho, ni siquera estoy seguro de que en español sea eustrés, porque en algunos sitios que he consultado, ponía eutrés.

La palabra estrés viene del inglés «stress», y de ahí, vienen también estas dos palabras que se han mezclado con las partículas dis- y eu-. No nos vamos a complicar. La cuestión es esta:

El estrés tiene dos caras: distrés y eustrés. La primera es negativa, y la segunda positiva. 

Distrés y eustrés: las dos caras del estrés

En el libro “La semana laboral de 4 horas”, de Tim Ferris se define el Distrés como un conjunto de estímulos dañinos que te debilitan, te restan confianza en ti mismo y fuerza para actuar. El mismo autor define el eustrés (que usa la partícula eu, que está también en euforia) como un estrés sano que constituye un estímulo para crecer.

Según estas definiciones, parece que depende del hecho, más que de nuestras sensaciones. Creo que esto no es del todo así. En realidad, las situaciones no son de por sí distrésicas o eustrésicas (los del diccionario se están tirando de los pelos, jejeje).

El estrés no es malo

El estrés no es en sí mismo malo. Es bueno tener cierta tensión de vez en cuando. Un ejemplo sencillo. Vas a coger el metro, o la guagua (el autobús). Ves que se te va a escapar. Entonces, te estresas. Te pones en tensión. Hay un montón de efectos en tu cuerpo. Todos tus sentidos, que por cierto son más de 5, se ponen a trabajar, aumenta la adrenalina, y corres para que no se vaya. Te das una carrerita, y llegas a tiempo. En unos minutos, poco a poco, el cuerpo vuelve a su actividad normal. 

El cuerpo es como el motor de un coche. No siempre va a 6000 revoluciones. Depende de las circunstancias. Y la mente es como la caja de cambios. Adapta el funcionamiento del cuerpo para dar el mejor rendimiento. Por eso, de vez en cuando, hay que estar estresados. 

En el video de abajo (es el primero de una serie de 3) se analiza a fondo esto del estrés.

Lo mismo sucede cuando detectamos un peligro, cuando vamos a dar una conferencia o comenzamos un curso, cuando nos enfrentamos a un examen, al conocer a alguien por primera vez, o al enfrentar un cambio importante, quizás de trabajo, de casa… Todas estas situaciones suelen ser estresantes. Y es necesario que lo sean. No podemos vivir con la sangre como la horchata. Necesitamos cierto nivel de tensión para pasar a la acción, para poner el foco. Ahora bien, nosotros decidimos si estas situaciones estresantes van a ser distrés o eustrés.

¿Como diferenciarlo?

¿Cómo diferenciar el distrés y el eustrés en la práctica? Fácil. Piensa en lo que sucede mientras estás en esa situación estresante. Una frase dice: El temor agudiza los sentidos. La ansiedad los paraliza. Lo que ocurre durante el momento de tensión determinará si es distrés o eustrés.

Piensa también en lo que ocurre una vez haya pasado la fuente del estrés. Si nuestros pensamientos, emociones o nuestro cuerpo siguen dando señales de estrés, eso es distrés, si por el contrario, todo vuelve a la normalidad, entonces es eustrés. 

Por cierto, liberar el estrés (distrés) con el alcohol o las drogas no es una solución efectiva. Tampoco empezar a gritar, decir tacos o palabrotas, y mucho menos atacar físicamente a otra persona ni a objetos. Esto es como echar leña al fuego. Es lo más fácil, pero se va a crear un buble en nuestro cerebro, y la próxima vez que estemos nerviosos, pues ya sabemos lo que va a ocurrir. 

Mejor no echar más leña al fuego

Hay métodos como contar hasta diez y cosas así que pueden ayudar. Pero lo mejor es, cuando estemos calmados, analizar el problema de raiz y atacarlo. 

¿Y cómo combatimos el distrés?

Lo primero es analizar la causa del distrés (trabajo, rutina demasiado ocupada, aparatos electrónicos, influencia de amigos, decir a todo que sí). A veces hay razones más complicadas, como en el caso del estrés postraumático, que sucede después de un acontecimiento devastador, como un atentado o algo así, pero esto no es habitual. Si así fuera, mejor acudir a un especialista. 

Una vez localizada la fuente del estrés (distrés), por lógica, la idea es eliminarla, a ser posible. 

Sin embargo, puede suceder que realmente la fuente del estrés no sea fácilmente eliminable. Por ejemplo, no te puedes cargar a tu jefe, por muy malo que sea. (Un saludo al mío, que es muy bueno). O como decíamos antes; resulta que al hacer un análisis, vemos que la situación no tiene por qué ser fuente de distrés. 

En estos casos, la idea es combatir el distrés para que se convierta en eustrés. ¿Cómo hacerlo?

No en el momento en el que nos da el ataque, sino con hábitos de vida.

hábitos

Una ayudita muy práctica para esto de conseguir hábitos

Tips de distrés y eustrés (evitar lo primero y aumentar lo segundo)

Ahí van un par de sugerencias rápidas para usar con efectividad el distrés y eustrés. No nos vamos a extender porque hemos hablado y seguiremos hablando aquí de muchas de estas cosas por separado (pondré enlaces a los artículos ya publicados que estén relacionados). 

  • Descansar suficiente y bien (dormir bien)
  • Caminar a ser posible diariamente, hacer ejercicio dos o tres veces por semana
  • Disfrutar de la naturaleza.
  • Dedicar 5 o 10 minutos todos los días a respirar calmada y profundamente
  • Acostumbre a tener momentos de soledad y tranquilidad
  • Dedicar 15 minutos al principio y al final del día a leer o reflexionar (o las dos cosas).
  • Cuidar la alimentación. Evitar la comida basura. Aumentar las frutas y las verduras y evitar la carne y los lácteos. No comer demasiado. 
  • Planear las actividades del día de modo que hagamos lo importante lo primero. Así evitaremos que las cosas se hagan urgentes. 
  • Evitar la multitarea. Poner el foco en lo que se esté haciendo. 
  • Desactivar las notificaciones. Sea el jefe de sus aparatos electrónicos, no al revés. 
  • Descansar entre tareas (regla de Pareto)
  • Tener nuestro entorno ordenado.
  • Ser organizados; siga un horario razonable y equilibrado. Hay una frase de David Allen que dice: “gran parte del estrés que siente la gente no viene de tener demasiado que hacer. Viene de no terminar lo que ha empezado”. Este David Allen es, por cierto, el creador del método GTD. El problema muchas veces es que somos Empezator. Deberíamos ser Terminator, pero empezamos muchas cosas, y no las terminamos. Esto es una fuente de estrés increíble.
  • Fijar prioridades adecuadas en base a principios (decálogo de principios) y metas realistas (medibles, agendadas en el tiempo)
  • Pasar tiempo con los amigos y la familia
  • Conocer nuestras limitaciones físicas y emocionales (es bueno que le ayude alguien que le conozca bien)
  • Hablar de nuestras preocupaciones con algún amigo de confianza
  • Rechazar o delegar lo que no podamos hacer, pero no postergar innecesariamente
  • Cultivar cualidades como la resiliencia o la paciencia. 
  • No esperar perfección de los demás. Evitar juzgar. Resolver los conflictos personales. Perdonar. Use la empatía (en árabe se usa una palabra que significa literalmente reencarnarse emocionalmente en el otro). 
  • No darle importancia a lo que no tiene. Evitar el efecto Pigmalión. 
  • Pedir ayuda. Comunicarnos. Hablar con la familia, con el jefe. Nos van a comprender porque ellos también lo han pasado. 

Son tan solo algunas ideas. Seguro que tu tienes alguna más que se me ha escapado. ¿Por qué no la comentas? 

Espero que te haya gustado este tema. Distrés y Eustrés: las dos caras secretas del estrés. Y espero también que ya no sean caras secretas, sino que las conozcamos un poquito más. Y, por supuesto, espero que no te haya estresado demasiado con el tema. Yo he disfrutado mucho preparándolo. 

Ya sabes: De ti depende. Todo está en la cabeza. 

Distrés-eustrés

Aprovecho para dar las gracias por las valoraciones y comentarios. La verdad es que ayudan un montón. A ti no te cuesta nada, y a mí y a otras personas nos beneficia bastante. La idea del blog y del podcast es compartir contenido, pero no sólo de mi hacia otros, sino entre todos. No se habla mucho de ser efectivos, y creo que podemos formar comunidad y aprender unos de otros. 

Me despido… Hasta que nos veamos de nuevo (virtualmente, claro está), ¡que lo pases muy bien!

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Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

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