Deuterofobia: evitando el miedo a los lunes

Ya sabes que hay fobias de todo tipo. «Deuterofobia», por ejemplo, se define como miedo al primer día de la semana. ¿Odias los lunes? ¿Dedicas mucho tiempo entre el viernes y el domingo a pensar lo malo que será el lunes? ¿Respondes con frecuencia a la pregunta ‘¿Cómo estás?’, «De lunes»? Quizá haya que hacer algo con esa deuterofobia…

¿Por qué se produce la deuterofobia?

Aunque se suele asociar la deuterofobia al trabajo, coincidiendo el lunes con el inicio de la semana laboral, en realidad, incluso personas que no trabajan odian los lunes.

Normalmente, los fines de semana nos permiten descansar, realizar actividades de ocio, pasar tiempo con la familia, etc. Mientras que los lunes nos «obligan» a volver a la rutina. Llevar a los niños al cole, limpiar la casa, estudiar y hacer deberes, trabajar…

Creo que un factor importante para que se produzca esa aversión al lunes es el cambio de gestión y no tanto el tipo de actividades. Durante los fines de semana somos nosotros quienes manejamos nuestro tiempo. Decidimos qué hacer y qué no hacer sin presión. Sin embargo, de lunes a viernes, nuestra agenda suele estar dominada por las circunstancias, o directamente, por otras personas.

También se pueden dar otras problemáticas, como una mala relación con personas del entorno (nuestro jefe, compañeros de trabajo o de estudios, entorno y características del trabajo…)

Algunas personas llegan a sufrir pesadillas, taquicardias, ansiedad, dolor de estómago, dolor de cabeza, cansancio extremo. Vamos, que no es ninguna tontería.

¿Cómo podemos aliviar la deuterofobia?

Una forma de mejorar nuestras sensaciones de lunes consiste en repetir la pregunta «¿por qué?»

  • ¿Por qué vas a trabajar? (Porque necesito dinero)
  • ¿Por qué necesitas dinero? (Porque tengo que pagar las facturas)
  • ¿Y por qué tienes que pagar las facturas? (Porque es necesario para que mi familia viva dignamente)
  • ¿Y por qué quieres que tu familia viva dignamente? (Porque les quiero)

En el fondo, y en la mayoría de las ocasiones, el motivo detrás de lo que hacemos es el amor.

Claro, también podemos dejar el trabajo y los estudios, mudarnos a una autocaravana y recorrer el mundo sin horarios. Pero siendo realistas, creo que no todo el mundo puede o quiere hacer eso.

Por eso fíjate que en el subtítulo puse «aliviar» no «eliminar». Por mucha motivación que tengamos, creo que seguirá habiendo muchas razones para que los lunes no sean días excepcionales sin más. Por eso viene bien tomar medidas para mejorar los lunes.

  • Descansemos bien el domingo por la noche. Comenzar el lunes con sueño no parece una buena idea.
  • Realicemos actividades que nos recarguen durante el fin de semana, no que nos cansen. (Échale un ojo al artículo Cómo disfrutar al máximo de tu tiempo libre)
  • Procuremos establecer un ritual mañanero. Si las primeras horas del día las dedicamos a cosas que nos gustan, algo habremos ganado.
  • Intentemos dulcificar las rutinas impuestas. Busquemos el modo de hacer más amigables las rutinas como ir al trabajo, llevar a los niños al cole, o similares. Hagamos que nos guste, no por la rutina en sí, sino por esos detalles que añadamos. Una opción es escuchar música o nuestro podcast favorito en el atasco de la mañana.
  • Dejemos espacio para periodos breves de ocio durante la semana.
  • Tengamos un sistema de organización personal. Con un método como C.A.R. podremos organizar nuestro tiempo para ser proactivos y no reactivos, además de planificar tiempo para nuestros hobbies y prioridades.

Como puedes ver, hay bastantes ideas no tan radicales como despedir a tu jefe o cambiarte de casa. Por supuesto, cada uno debe ver hasta dónde puede llegar para eliminar la dichosa deuterofobia.

Resumiendo

En épocas pasadas no había mucha diferencia entre día laboral y festivo. Hoy día, la carga de trabajo y de otras rutinas nos va agotando, de tal manera que los viernes son un respiro, y los lunes son odiosos. Pero vivir 5 de 7 días sufriendo no es ni mucho menos el ideal. Por eso, buscar formas prácticas para que nos guste lo que hacemos puede lograr evitar la deuterofobia y salir los lunes con ganas de comernos el mundo.