7 formas sencillas de simplificar tu vida

¿Has tenido que desenredar un nudo alguna vez? Un ejemplo clásico es el cable de los auriculares. Hay personas que no pueden con ello, y pasan el testigo a alguien con más paciencia. Con la vida sucede lo mismo. Hay veces que la hemos complicado tanto, que hace falta muuucha paciencia para desenredarla. Vamos a ver 7 formas sencillas de simplificar tu vida.

1. Deja de buscar perfección

Buscar la perfección es una mala idea si queremos avanzar y obtener resultados. El perfeccionismo complica y agota. Deberíamos usar el sistema SCRUM o Lean Startup. Tenemos que conseguir un mínimo producto viable, y trabajar sobre él para mejorarlo, siempre que tenga sentido, y de la forma que tenga sentido.

Un ejemplo. Supón que debes entregar un informe. Podrías dedicar horas a buscar una plantilla chula, a recabar información o a preparar un esquema. Pero eso es complicarte la vida. Es mucho más sencillo hacer un informe básico, que cumpla el objetivo, y luego trabajar sobre él si es necesario y si podemos.

2. Aprende a decir sí y no

Todos sabemos decir «sí» y «no». El problema es que decimos sí cuando deberíamos haber dicho no, y al contrario. Y esto complica muchísimo la vida. Si de verdad quieres simplificar, debes aprender a decidir si una propuesta te conviene o no.

No podemos hacerlo todo, y todo lo que aceptamos tiene un coste de oportunidad. Si haces esto, no podrás hacer aquello. Una buena técnica para no ceder a la presión es capturar. Cuando alguien nos propone algo o incluso cuando se nos ocurre una idea en la que trabajar, simplemente tomamos nota. Después, en frío, analizamos si realmente nos compensa y si tendremos el tiempo y las energías para llevarla a cabo.

3. No compres trastos inútiles

La cantidad de objetos que tenemos es, sin duda, una de las mayores complicaciones de la era moderna. La pregunta «¿puedo comprarlo?» es un pésimo filtro. Aún cuando podamos comprar algo, la verdadera pregunta es: «¿lo necesito de verdad?». Incluso puedes añadir otra: «¿cómo cambiará mi vida si lo compro? ¿y si no lo compro?»

Cada objeto hay que usarlo, aprender a usarlo, limpiarlo, ordenarlo, repararlo, ubicarlo… y un montón de cosas más. A más objetos, más complicaciones. Si quieres una vida sencilla, ten pocos objetos.

4. Considera con equilibrio lo que otros opinan de ti

La opinión de los demás es importante, pero no es todo. A la hora de decidir existen muchos factores más. Hacer o no hacer algo por lo que opinen los demás es complicarse la vida. Puede haber momentos en los que uno cede para no dañar a alguien, pero la mayoría de las decisiones son personales. Y, sobre todo, los resultados de lo que decidimos son para nosotros.

No sé si en todo el mundo, pero en España se tiende mucho a opinar de todo lo que hacen los demás. Para eso, hay un refrán al rescate: «Ande yo caliente, ríase la gente».

5. Rompe con las limitaciones

Nuestro diálogo interno (eso que nos decimos a nosotros mismos) está lleno de límites imaginarios. Decimos «no me gusta» a algo que no hemos probado. Pensamos «yo soy así» cuando podemos cambiar y ser de otra manera. Llegamos a la conclusión de que «somos malos en esto» cuando nunca nos hemos formado en esa habilidad.

Está bien conocerse a uno mismo, pero en muchas ocasiones nos ponemos límites nosotros solitos. Al final, esos límites se convierten en creencias que nos complican la vida y nos impiden ampliar nuestra área de confort.

6. El pasado, pasado está, y el futuro no ha llegado

No podemos vivir en el pasado, preocupados por el futuro. Si queremos simplificar la vida, debemos vivir en el presente. El pasado está para aprender de él, como un espejo retrovisor en el coche, que nos da ciertas indicaciones. Se mira de vez en cuando, se toma nota, y listo.

En cuanto al futuro, lo mismo. La mayoría de nuestras preocupaciones no se terminan cumpliendo. Está bien tener objetivos o ser cautos, pero el futuro llegará cuando y como tenga que llegar. Lo que sí podemos hacer es vivir el presente y centrarnos en lo que estamos haciendo en el momento.

7. Mejoremos nuestra organización personal

Quizá este punto es el más complicado de los 7. La organización (cada cosa en su lugar) y el orden (una forma de colocar las cosas) son fundamentales. El espacio de trabajo, la casa, los bolsos… nos ahorran muchísimo tiempo y energías si están organizados. No es lo mismo ponerte a buscar las llaves del coche cada vez que sales de tu casa, que tener un lugar fijo para esas llaves, y cogerlas con una mano casi sin pensar.

Y con nuestro tiempo ocurre lo mismo. Planificar lo que queremos hacer, controlar cuánto tiempo nos llevan las tareas repetitivas, decidir cuáles son nuestras prioridades… son habilidades clave. Las personas que se organizan llevan vidas más simples. Un método de organización personal integral, como el método C.A.R. puede ser interesante. También puedes crear tu propia manera de hacerlo. Sea como sea, notarás la diferencia.

Resumiendo

Que se te enreden los cables de los auriculares te genera nervios, frustración y se pierde tiempo, pero no es una cuestión de vida o muerte. Pero tener una vida complicada sí es algo a trabajar. Simplificar la vida no debe ser una tarea titánica. Hay pequeñas cosas que podemos hacer para evitar que se nos complique. Trabajar en ello nos libera, y nos permite vivir de verdad. Es como llevar auriculares inalámbricos.