“Un tonto puede tirar una piedra a un lago y 100 sabios no podrán encontrarla”. Esta frase describe muy bien los efectos de una persona necia, o tonta. Pero algo peor que un tonto, es un tonto motivado. Claro, también se puede dar lo contrario: un listo sin motivación. El efecto Dunning Kruger intenta explicar por qué sucede esto. Y además, en esta entrada veremos 10 formas de evitarlo, porque al final, todos somos un poco tontos motivados y listos sin motivación. 



El efecto Dunning Kruger

Para explicar por qué muchas personas se consideran más listas de lo que realmente son, en 1999, dos investigadores, David Dunning y Justin Kruger llegaron a la conclusión de que las personas mediocres o que están por debajo de las capacidades medias, se creían mejor de lo que eran. Parte del estudio dice:

Los estudiantes rematadamente malos se mostraron convencidos de estar entre los mejores: de hecho, cuanto más inútil era el individuo, más seguro estaba de que hacía las cosas bien.

Fuente: Wikipedia

¿Por qué sucede esto? El mismo estudio decía lo siguiente:

La sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo. La infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás

Fuente: Wikipedia

Dicho de otra manera, como carece de capacidades, no consigue valorarse correctamente a sí mismo.

Lo curioso del estudio es que las personas inteligentes solían minusvalorarse. Se infravaloraban porque tampoco eran capaces de medir la capacidad de otros.

Probablemente no era necesario un estudio para saber esto, pero estos dos investigadores comprobaron empíricamente qué sucede, y por qué sucede. 

El problema de ser un tonto motivado

Sea como sea, ser (o comportarse) como un tonto motivado es un problema grave. Porque no solo no sabemos lo que hacemos o lo que decimos, sino que además, estamos super motivados, defendemos la idea, y… de bruces contra el muro (o caída a una piscina sin agua, lo mismo da).

Tonto motivado cayendo

Además de los daños colaterales por el camino, y es que, un tonto motivado hace daño a los que le rodean. 

Por si esto fuera poco, los tontos motivados no suelen tener una buena relación con los demás, se terminan juntando con el mismo perfil, con lo que se acentúa el efecto, y se ganan una fama poco amable. 

Los listos sin motivación también deberían pensárselo

Al mismo tiempo, los listos o inteligentes no confían en sí mismos. Tienen una especie de síndrome del impostor. Creen que los demás tienen capacidades superiores, así que no están demasiado seguros de defender una postura de forma radical.

¿Resultado cuando se junta un tonto motivado y un listo sin motivación? En la discusión, gana el que más grita… ¿Adivina? Sí, el tonto.

Tonto motivado contra listo sin motivación

Bueno, no hace falta ahondar mucho más en el estudio, porque, al fin y al cabo, en toda familia que se precie, hay un tonto motivado. También los tenemos en las empresas, probablemente más de uno. Como no, algún vecino, amigo, etc. Y es que la tontería no tiene fronteras.

Ser, es decir, comportarse siempre como un tonto motivado es un problema. Ahora bien, siendo honrados, todos, en más de una ocasión, caemos en el efecto Dunning Kruger. Así que… ¿qué podemos hacer para evitarlo?

Cómo evitar el efecto Dunning Kruger y no ser un tonto motivado

Aquí hablamos de efectividad, y es evidente que este efecto es justo lo contrario. Por eso, ¡vamos allá! Analicemos 10 ideas que podríamos tener en cuenta para evitar este indeseado efecto:

1. Ser conscientes del efecto

Evidentemente, el reconocimiento es el primer paso. Entender que este efecto es real y que nos puede alcanzar en cualquier momento, es un buen aliciente para evitarlo. 

Además, es importante no creerse ni tonto ni listo. Simplemente, cada uno es diferente. Ya hablamos aquí de la teoría de las inteligencias múltiples. Según ésta, todos tenemos un nivel promedio de inteligencia. Lo que ocurre es que desarrollamos diferentes capacidades. 

La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.

Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego.

2. No nos comparemos

En vez de caer en el error de compararnos con otros, mejor comparémonos con nosotros mismos. Hay un método de desarrollo personal llamado Kaizen. Probablemente lo tratemos más adelante aquí. Básicamente, se trata de mejorar cada día un poco. 

Intentar compararse con otros es un error enorme. Si cada persona es distinta, carece de sentido querer medirnos con los demás. Cuando lo intentamos, entra en funcionamiento el ego, y, efectivamente, en el ansia de ser mejor que el vecino, nos convertimos en tontos motivados. 

No todo es una competición

3. Las cosas no tienen que ser de una sola manera

No siempre se tiene que hacer algo de una manera específica. Aunque no todo es relativo, hay muchas cosas en la vida, que se pueden ver desde distintas perspectivas, todas correctas. 

Me viene a la cabeza la siguiente viñeta. Lo dice todo:

https://twitter.com/leanfranquicias/status/1044664351695806464

Por lo tanto, en vez de insistir en una opinión rígida, seamos flexibles, e intentemos ponernos en el lugar del otro

4. Sigamos aprendiendo

Ya hablamos aquí de si especializarse es buena idea o no. Una de las cosas negativas de la especialización, es que el experto carece de mucho conocimiento ajeno a su temática. Además, suele creer que, como él sabe mucho de su mundo, todo gira en torno a él… tonto motivado, una vez más. 

La persona que sigue aprendiendo de todo un poco, tiene una visión de la vida más completa. Al mismo tiempo, entiende que siempre puede aprender más, y por lo tanto, se contiene a la hora de expresarse. 

5. No demos por sentado las cosas (falacias)

Hay muchas falacias (engaños o mentira que se esconde bajo algo, en especial cuando se pone de manifiesto su falta de verdad). Hay quien prefiere llamarlo sesgo. No es lo mismo, pero puede valer. Un par de ejemplos: 

  • Como eso lo dicen los «entendidos», tiene que ser así. ¡FALACIA!
  • Si todo el mundo lo cree así… ¡FALACIA!
  • Ya, pero mi amigo o esa persona tan respetada me lo ha dicho… ¡FALACIA!
  • Es que siempre se ha hecho así, y ha funcionado. ¡FALACIA!

Y podríamos seguir. 

6. Busquemos otras opiniones

Lo de buscar otras opiniones, está claro. Al tener otros puntos de vista, enriquecemos nuestra «visión». Ahora bien, ¿qué opiniones? En este mundo cada vez más polarizado, cada cual busca su pareja perfecta. Es decir, queremos gente que nos apoye, no que nos contradiga. 

Claro, «si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en un hoyo». Quita «ciego» y pon «tonto motivado». Por eso es importante tomar las referencias con precaución. Busca fuentes confiables, ve a la fuente original

Si no quieres ser un tonto motivado, investiga
¡Investiga!

Y permíteme un pequeño apartado aquí:

Nosotros, los que difundimos contenido, sea como docentes, o vía web, debemos tener mucho cuidado con las formas. Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, o debo decir, en el mejor de los casos, lo que hemos hecho es una investigación de cosas que ya se saben. 

Relatamos, contamos, narramos, analizamos… pero todo eso ya estaba inventado. Quizás podamos darle nuestro «toque», o añadir ideas. Sin ir más lejos, podrás encontrar mucho contenido en internet sobre el efecto Dunning Kruger y sobre el tonto motivado (aquí tienes un blog como ejemplo). En EfectiVida, hemos intentado añadir algo de interés: los 10 puntos para evitar el efecto. 

Pero, a lo que vamos, no nos creamos más de lo que somos. Grabar un video en YouTube, publicar un blog, o grabar un audio (o cosas similares) tiene mérito. Pero también lo tiene picar en una mina 15 horas al día, o gente desconocida que ha sufrido, incluso abusos en la infancia, y sale a la calle con una sonrisa. Una madre que saca adelante a sus hijos sola porque su pareja la ha abandonado. Esto sí que tiene mérito. 

Sirva este punto como reflexión personal (por lo menos, así me lo tomo yo). 

7. Comprobemos las cosas

Ya explicamos en una entrada anterior, que se aprende mucho más haciendo que viendo, leyendo o hablando. 

Es esencial que probemos lo que aprendemos. Sobre todo antes de hablar con autoridad, o de intentar convencer a otros. Si no… ¡tonto motivado!

8. No impongamos nuestras ideas

Por muy seguros que estemos de algo, eso no quiere decir que otros lo quieran aceptar, o incluso que estén preparados para asumirlo. 

Otro proverbio más: «El que censura a un burlador, tontedad por su parte». Claro está, si te afanas en intentar demostrar que tienes la razón, pero resulta que el individuo que tienes delante es un «burlador», el tonto eres tu. Y así, seguramente, nos hemos sentido en más de una ocasión, cuando entramos en una discusión tonta. Sabemos cómo va a acabar, porque ya nos ha pasado, pero seguimos adelante. ¿Resultado? Nada, más allá del enfado y los nervios acumulados. 

Tonto motivado contra listo desmotivado

Además, como decía Sherlock, al final, no tiene importancia. 

9. Los checkings

En trabajos de riesgo o de alta especialización, se suelen usar listas de comprobación (checkings). Un ejemplo clásico es el del piloto de avión. Por muchos estudios que tenga, no se le permite improvisar antes de que el avión despegue. 

En vez de fiarse de la experiencia, o de su pericia, debe seguir una lista de procedimientos. Va comprobando, y listo, ya puede volar. 

¿Por qué se hace así? Porque esa lista la han elaborado un comité de expertos, en base a un montón de experiencias. 

Tendemos a pensar que, como ya lo hemos hecho un montón de veces, como tenemos experiencia y venimos de vuelta… ¡Tonto motivado! Mejor, anota los procesos mediante listas. 

10. Tómate un tiempo

Antes de decidir algo importante, mejor estar seguros. Antes de hablar, mejor pensar en silencio. La almohada, en estos casos, es nuestra aliada. 

Cuando hablamos sin pensar o decidimos a la prisa, las cosas suelen salir mal. Efectivamente, una vez más, hemos sido un tonto motivado. Tonto porque no nos hemos dado tiempo para evaluar correctamente la situación, y motivado porque, una vez que hablamos o decidimos, lo normal, es seguir para adelante como burros con orejeras. 

No pasa nada por esperar. Casi nada es urgente

Los tontos y las tonterías

¿Qué te ha parecido? Seguro que tienes algo que aportar. A lo mejor me han faltado cosas importantes, o bien hay algo en lo que he fallado. No permitas que me convierta en un tonto motivado más. Dilo en los comentarios. 

Y recuerda algo importante: 
No es lo mismo ser tonto que hacer tonterías. No es lo mismo hacer el tonto que hacerse el tonto. Todos somos un poco tontos. En ocasiones decimos «que tonto eres» con admiración. No todo tiene que ser serio. A veces hace falta ser un poco tontos. Y quizá eso sea lo que nos permita disfrutar de vez en cuando de la vida.

Una última cosa: por favor 🙏 , ayuda a EfectiVida con tus comentarios, likes, compartiendo en tus redes sociales, o como lo veas mejor. El objetivo es que más personas puedan aprender a ser realmente efectivas. ✅

Me despido. Hasta que nos veamos de nuevo… (virtualmente)… ¡que lo pases muy bien!

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Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

6 commentarios

Martin · 20/12/2018 a las 2:15 pm

Hay personas inteligentes que sobrestiman sus capacidades, pero solo son eso: inteligentes. Tendrías que conocer a superdotados clínicos para darte cuenta que con ellos la cosa cambia. Cualquier psicólogo puede confirmarte que la mayoría de superdotados son vanidosos desde que son niños muy pequeños. El efecto dunning kruger no contempla a estas personas.
«En ajedrez, mi palabra es semejante a la de Dios»-Gary Kasparov.
La teoría de Gardner no postula que todas las personas sean igualmente inteligentes, y que solo desarrollen áreas distintas… no. Checa esta entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=xJkPGSJLuAU.
Y la competitividad no es algo malo, como su nombre lo indica, promueve la competencia. La verdadera y honesta competencia, donde te ves forzado a admitir cuando una persona es mas competente que tú (lo que es contrario al dunning kruger).
Por ultimo, debo decir que cuando los psicólogos David y Justin recomiendan consultar las opiniones de los demás, se refieren a que le preguntes a las demás personas como es que perciben tu competencia y habilidad, no que les preguntes sus opiniones sobre temas x para cambiar tu perspectiva sobre los mismos

    Jaír Amores · 20/12/2018 a las 3:15 pm

    Muchas gracias Martin por su comentario.
    Se ve claramente que entiende del tema.
    Efectivamente, yo también creo que el estudio es más bien general, y que no tiene en cuenta personas con discapacidades o limitaciones mentales, así como a aquellos con capacidades extraordinarias.
    Sobre lo que comenta de la teoría de Gardner, me viene muy bien, porque precisamente publiqué un artículo sobre el tema de las inteligencias múltiples. Más allá de lo que diga el estudio, me gusta pensar que nadie es mejor que nadie, y creo que los que sobresalen en unas cosas, carecen de otras. Por lo menos, eso es lo que noto en mí mismo (aunque siempre piensa uno más en lo negativo), y en muchos otros.
    La cuestión de la competitividad es opinable, por supuesto. Un nivel razonable de competencia es inevitable, y probablemente, nos ayude a avanzar. Sin competencia no habría juegos de equipo, por ejemplo. Ahora bien, puestos a comparar, me parece más positivo hacerlo con nosotros mismos.
    Gracias de nuevo por leer el artículo, y por tomarse el tiempo para comentar. Ha aportado usted mucho valor.
    Saludos!

Yan Vispo · 15/10/2018 a las 12:17 pm

Artículo con mayúsculas compañero. Comparto sin duda.

Muchas veces caemos en el error de considerarnos o etiquetarnos como novatos o expertos en ciertas materias como algo inamovible.

Particularmente pienso que lo ideal es que, estés en el punto en que estés, tomes conciencia de esa situación desde la humildad e inviertas tiempo y esfuerzo en desarrollar tu formación.

Al fin y al cabo todos somos novatos o expertos en una materia dependiendo de la vara de medir que utilicemos.

Por ello, coincido 100% contigo en la idea de compararnos solo con nosotros mismos, olvidar las etiquetas y trabajar en la formación continua para evitar volver a tropezar con la piedra del «tonto motivado» (donde todos sin excepción hemos caído).

Abrazo

    Jaír Amores · 15/10/2018 a las 3:21 pm

    Muchas gracias Yan! Viniendo de un profesional como tu, me honra mucho tu comentario. Efectivamente, la formación continua y la mejora personal marcan la diferencia. Saludos!

MMAR · 02/10/2018 a las 4:43 pm

Los últimos capítulos me han encantado, especialmente los dos últimos. ¡¡Sigue en esa línea!!

    Jaír Amores · 02/10/2018 a las 10:19 pm

    Muchas gracias! Se intentará seguir en la línea, y si se puede mejorar, también. Saludos!

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