Suena el teléfono.

Aunque no seas plenamente consciente, tus pulsaciones han aumentado, el corazón ha recibido un pequeño sobresalto, tus músculos se han tensado y tu concentración ha sido redirigida. PRIMER TONO.

Tu mente menos automática empieza a funcionar. La primera cuestión es dónde está el teléfono. Tu cuello se mueve nervioso, tus ojos lo buscan hasta localizarlo. Aumenta la adrenalina. SEGUNDO TONO.

Empiezan las preguntas. ¿Quién será? Tardas un poco en leer en la pantalla el nombre o el número. ¿Qué querrá ahora? Automáticamente creas varias realidades alternativas, y sus posibles respuestas. Pero nos interrumpe de nuevo ese dichoso sonido. TERCER TONO.

Hay prisa. Ya decidido a lo inevitable, como alguien que sabe el final de la película, pero sigue viéndola como la primera vez, concluyes un discurso que empezó con un sonido y terminará con otro: “Sí, dígame”.

"En el siglo XX, el amor es un teléfono que no suena." – Frédéric Beigbeder Clic para tuitear La gente usaba algo llamado teléfono porque les repugnaba estar juntos y les asustaba demasiado quedarse solos. – Superviviente (1999) Chuck Plahniuk Clic para tuitear Según cuentan, hubo épocas antiguas en las que alguien permanecía incomunicado varias horas seguidas, ¡y no pasaba nada! Clic para tuitear
Expectativas del uso del móvil vs realidad

*Si quieres más información sobre este tema, tienes un artículo más extenso que propone varios pasos a seguir para dominar totalmente a tu smartphone:


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Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

2 commentarios

Lucila Martínez Bueno. · 09/04/2019 a las 5:44 pm

Siempre me ha causado estrés hablar por teléfono, llamar o recibir llamadas, cuando trabajas y tienes obligación de responder el teléfono, así estés hasta las narices de trabajo, esto te causa aun más estrés. Mi móvil siempre está en silencio, noté que las notificaciones de las redes sociales, los mensajes entrantes, etc. me alteran, me ponen nerviosa y me he propuesto no dejarme dominar por esto. Lo puse en silencio. Eventualmente le pongo sonido cuando debo recibir alguna llamada importante y solo hasta que la recibo, luego «lo vuelvo a amordazar» y respondo mensajes o devuelvo llamadas solo cuando tengo tiempo para hacerlo. No sé si es un buen método, pero hasta ahora me funciona. Saludos. Siempre te leo.

    Jaír Amores · 09/04/2019 a las 5:51 pm

    Hola Lucila. Muchas gracias por leerme. Y gracias también por compartir cómo lo haces. Me parece una manera muy efectiva de dominar el móvil. Lo que haces es lo ideal. Yo también tengo las notificaciones quitadas desde hace tiempo y es un lujo. Sí que tengo el tono de llamada activo. Es un teléfono de empresa, así que no puedo “abusar”, jejeej. Sea como sea, la cuestión es decidir nosotros cómo manejamos la herramienta, y no al revés. Enhorabuena! Saludos desde Las Palmas!

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