Hace poco, se anunció que Whatsapp superó los mil millones de usuarios diarios activos. Esto representa 1 de cada 8 habitantes en el mundo. Cada día, se intercambian 60.000 millones de mensajes. Ahora bien… ¿cuántos saben usar Whatsapp de forma efectiva? En este capítulo aprenderemos cómo actuar ante el spam o los mensajes fraudulentos. Además, veremos normas mínimas de respeto, uso de grupos, canales, perfiles y estados… y mucho más.


Si lo prefieres, también puedes escuchar una explicación del artículo en audio:



La aspiradora y el manual

Aspiradora

La semana pasada compramos una aspiradora. La que teníamos estaba ya viejecita, 17 años nada más y nada menos; ya cumplió su servicio, creo (intenté arreglarla, pero ya no había manera). Así que nada, buscamos, comparamos, y compramos una nueva. Como todos los aparatos de este tipo, en la caja había un manual de instrucciones, y otro de seguridad, y algún papelito más. De hecho, la normativa obliga a que haya un manual para cualquier tipo de máquina. Incluso es necesario que el manual esté traducido a diferentes idiomas.

Y eso que, al fin y al cabo, estamos hablando de una aspiradora. ¡Todo el mundo sabe usar una aspiradora! ¡Tiene 2 o 3 botones solamente! Debo decir que me leí el manual, es una costumbre tonta que tengo.

Una herramienta muy potente

Pero, ¿y esto qué tiene que ver con el WhatsApp? Pues que el sistema de mensajería tiene mucha más importancia que una aspiradora. Según el periódico La Vanguardia, Whatsapp tiene más de 1.500 millones de usuarios por todo el mundo. Sí, has leído bien. Si la población total del planeta, son unos 8.000 millones de personas, esto quiere decir que más de 1 de cada 8, usa WhatsApp. Y evidentemente, muchos son niños pequeños.

Esto nos hace tener una idea del alcance que tiene. Es una herramienta potentísima.  Ahora viene la pregunta y la relación con la aspiradora: ¿te has leído el manual de instrucciones de WhatsApp?

Protección
Para manejar una herramienta hay que tomar precauciones

Vamos a ver un pequeño manual de instrucciones, o más bien algunas cositas en las que mucha gente está de acuerdo, y que nos pueden ayudar a usar este método de forma efectiva. Pero antes de hablar de sugerencias de uso, hay que esclarecer algo: ¿qué es WhatsApp?

¿Qué es Whatsapp?

ES UNA EMPRESA. Y como toda empresa, su objetivo es ganar dinero. Quiere nuestro dinero. Es cierto que ofrece un servicio a cambio, pero no podemos obviar que su objetivo a largo plazo es monetizar, como se dice en el argot de internet. Esto explica por qué te dan un servicio “gratis”.

Nadie en su sano juicio da un servicio tan potente gratis, a menos que esperen ganar algo.

Esto es lo que hizo Facebook en su día. Empezó gratis. Cuando ya tenían muchos clientes, empezaron a vender publicidad. De hecho, las campañas de Facebook Ads, son muy potentes para patrocinio.

Es curioso, porque WhatsApp se va pareciendo cada día más a su hermana grande. Se va transformando de mensajería instantánea a red social, y ya está empezando a monetizándose de forma similar que Facebook. Un ejemplo son los servicios para empresas como Whatsapp business. Y se prevé que, en breve, empiecen a insertar anuncios, quizá en los estados.

Infografía historia whatsapp
Infografía historia whatsapp. Enlace a la fuente.

¿Y el manual de Whatsapp?

Así que… ¿qué pasa con el manual? Pues como su objetivo es que te “enganches” a la red, para tener cuantos más usuarios, mejor, tampoco es que se les vaya la vida en darte un manual de uso.

(Hablamos de este tema en la entrada «Las redes sociales, los tiburones, los pececitos y el pescador»)

Esto explica que, si buscas en Google por “manual de instrucciones de WhatsApp”, no encontrarás nada «oficial». Tampoco hay cursos de WhatsApp ni cosas parecidas patrocinados por la empresa. Lo que sí hay, lo más parecido a un manual, son los términos de servicio y preguntas frecuentes. ¡Sí! Esos que aceptas al instalar la aplicación, y que nadie lee, ni en ese momento, ni nunca más.

"Manuales" de Whatsapp no oficiales
«Manuales» de Whatsapp no oficiales

En esos términos de servicio está una sección llamada “preguntas frecuentes” o FAQ (siglas en inglés). Dentro hay un apartados sobre la seguridad y privacidad, y debajo, encuentras el subtítulo Cómo protegerse en WhatsApp. Te pongo a continuación algunos extractos:

SUSPENSIÓN DE LA CUENTA

“Una de las formas con las que podemos ayudarte a estar seguro es a través de nuestros Términos de Servicio. Los Términos detallan actividades que están prohibidas, como mostrar contenido (en tu estado, fotos de perfil o mensajes) que sea ilegal, obsceno, difamatorio, amenazante, intimidatorio, con muestras de odio, racista, ofensivo, o cualquier otra materia inapropiada o ilegal que viole nuestros Términos de Servicio. Si creemos que un usuario está violando los Términos de Servicio, suspenderemos su cuenta.”

CONTROLA LO QUE COMPARTES

“Siempre puedes decidir lo que compartes con tus contactos en WhatsApp y por eso te recomendamos que tengas precaución antes de enviar contenido. Hazte esta pregunta: ¿Me importaría que otras personas vieran lo que voy a enviar?”

Qué interesante la pregunta, ¿verdad? Una frase que viene a colación y que me llamó mucho la atención es: “No digas nada en línea, que no querrías que fuera expuesto en un anuncio panorámico con tu cara puesta en él”. La verdad es que tiene bastante razón.

SOBRE LOS MENSAJES SPAM

“Los mensajes spam o con contenido falso pueden venir, o no, desde uno de tus contactos. Este tipo de mensajes están diseñados para engañarte e intentan que realices alguna acción. Si el mensaje te parece sospechoso o suena demasiado bien para ser cierto, no lo abras ni compartas.

Presta atención a mensajes con las siguientes características:

•El mensaje tiene faltas de ortografía o errores gramaticales.

•Te piden que abras un enlace.

•Se solicita que compartas información personal.

•En el mensaje te piden que lo reenvíes.

•Dice que, si abres un enlace, se te activará una función nueva.

•Indica que tienes que pagar por el uso de WhatsApp (WhatsApp es una aplicación gratuita. Nunca te pediremos que pagues por usar WhatsApp y no tendrás que hacer nada para usar WhatsApp de forma gratuita).”

¿No te suena esto a las cadenas de mensajes donde te dicen cosas como “si envías este mensaje a 10 de tus contactos, tendrás el icono de la aplicación color verde y te regalaremos -sigue cualquier tontería después-“. Claro… son estafas. Nadie te va a regalar nada, y menos por WhatsApp.

QUÉ PUEDES HACER PARA PROTEGERTE DEL SPAM

“Si recibes un mensaje de un contacto desconocido, tendrás la opción de marcar ese número como spam directamente desde la aplicación. Si has recibido un mensaje no deseado de un contacto conocido, borra el mensaje y no abras ningún enlace o envíes información personal. Dile a tu contacto que el mensaje que envió contiene spam y pídele que lea el artículo sobre la seguridad en WhatsApp.También puedes reportar mensajes de spam contactándonos directamente desde la aplicación.”

Y fíjate qué interesante lo que dice por último.

“Puede que alguien esté intentando engañarte si recibes un mensaje a través de WhatsApp o correo electrónico que tiene una de estas características:

•El remitente dice que representa a WhatsApp.

•Se solicita que lo reenvíes.

•Dice que podrás evitar una penalización, como el bloqueo de tu cuenta, si lo reenvías.

•El mensaje te promete un regalo de WhatsApp o de otra persona.

Te recomendamos que bloquees al remitente, ignores el contenido del mensaje y lo borres.  Para proteger a tus contactos, nunca reenvíes un mensaje sospechoso.”

Muy recomendable echarle un ojo a esta sección. Dedicarle un tiempito a documentarse, aprender a establecer la configuración de privacidad, y así nos vamos a evitar más de un susto.

Otros malos usos de Whatsapp

No patines con el Whatsapp
No patines con el Whatsapp

Aparte de lo que es el manual de servicio, hay bastantes cosas más que suceden constantemente, y que podemos evitar.

Una de ellas son los malos entendidos al ver conversaciones de otros. Tengamos en cuenta que no vemos a la persona, su expresión facial, sus gestos, su tono de voz, el contexto, etc.

Un ejemplo gracioso de estos errores, dependiendo de para quién, claro, fue este. Una persona coge el teléfono del amigo-novio, y ve un mensaje que pone:

A: ¿Cómo estuvo tu vuelo?

Así que responde:

B: Soy la novia. ¿quien eres tu? Y por qué le estas escribiendo?

Y la réplica final:

A: Primero deja de decir que eres su novia por que ni eres oficial, no te hagas ilusiones. Segundo, soy la chica que puede hacer que cualquiera pase de novia a ex muy rápido. Ahora dime como estuvo el vuelo de mi hermano. (hay un par de expresiones más, que mejor no reproduzco aquí)

Sin palabras…

Laz farta de hortografias

Otra cosa muy común son los malos entendidos por la mala escritura. Y esto se da muchísimo. Entre el corrector, las prisas, y la forma de escribir de más de uno… pues pasa lo que pasa. A veces el intercambio de mensajes se puede convertir en conversación de besugos.

BLOP, BLOP.

¿BLUP?

BLEP, BLOP, BLUP.

No te preocupes si no has entendido lo último (imagina un par de besugos hablando con burbujas). Es justo lo que sucede cuando no se escribe correctamente. Antes de enviar, mejor preguntarse: “¿Lo entendería otra persona?”

El maldito corrector y los 😬😁😂😊😉

Ojo con los teclados predictivos. Ten en cuenta que el teclado, no se por qué, nunca va a mejorar lo que ibas a decir. Lo más probable es que diga alguna palabra inexistente o una auténtica burrada.

El uso de emoticonos es muy difuso. El muñequito que para ti es guiñar el ojo en plan simpatía, para el otro puede ser una burla. Dependiendo para qué, quizás es mejor gastar más tiempo, pero expresarse con palabras.

Y la cosa se va complicando con el uso de stickers. 

Por cierto, el otro día, un amigo mandó un Ok, en vez de con el emoticono del pulgar arriba, con una foto de su mano con el pulgar arriba. ¡Increíble!

Y… un detalle más. Recuerda que LAS MAYÚSCULAS SON PARA GRITAR.

Si lo que vamos a escribir es largo o complicado de explicar, quizás mejor un audio. Además, la ventaja del audio es que siempre sabrás si lo han escuchado o no, ya que, a diferencia de los mensajes de texto, el doble check de lectura siempre está activado. 

Por supuesto, también sigue existiendo la llamada de toda la vida.

Las interpretaciones

Otra cosa más: no interpretemos. Como decíamos antes, no tenemos comunicación no verbal suficiente, y la verbal es muy limitada. Por eso, es un gran error pelearse con alguien por WhatsApp. Encima de que no nos entendemos, se queda todo ahí grabado para la posteridad.

Cómo responder citando un mensaje

Algo que puede ser útil para evitar confusiones, son las llamadas “citas” o “respuestas” de whatsapp. Consisten en responder a un mensaje en específico citándolo.

El uso es muy sencillo. Simplemente deslizas el mensaje arrastrándolo con el dedo, hacia la derecha. Automáticamente te saldrá en la caja de escritura ese mensaje citado.

Mensajería instantánea

Estas sugerencias tienen mucho que ver con revisar lo que vamos a mandar y no precipitarnos. Es mensajería instantánea porque le llega en el momento a la otra persona, no porque estemos obligados a ser rápidos mandando el mensaje.

Hablando de eso, es verdad que es instantánea en mandarse, pero tampoco el receptor tiene por qué leer el mensaje y responder sobre la marcha. Así que evitemos también hacernos los “víctimas” y quejarnos porque la otra persona no responde (“ya no me quiere”, “está disgustado”). A lo mejor no puede, incluso aunque esté en línea o sepamos por el “doble check” que ha leído el mensaje. Puede ser perfectamente que esté atendiendo otra conversación. No le vemos, así que no sabemos lo que pasa. Siguiendo con esta línea, por más que miremos el móvil, la otra persona no va a contestar antes. No es la primera vez, que nos enfadamos, y después resultó que la espera estaba justificada.

Y si es urgente… chico… ¡usa el teléfono como teléfono! La llamada sigue funcionando, aunque muchos no lo crean (como los de la canción del video de abajo).

No deja de ser una conversación

Otra cosa a tener muy en cuenta sobre el WhatsApp y aplicaciones parecidas, es el uso de las notificaciones. Hablamos algo del tema en la entrada «Hacer varias cosas a la vez» y «Las urgencias del teléfono» . Cuando estamos haciendo algo importante, las notificaciones nos interrumpen.

Además de todo esto, hay que tener en cuenta que, aunque estemos usando esta aplicación, al fin y al cabo, estamos conversando con otra persona. No es cara a cara, es verdad, pero no deja de ser una inter-actuación con la otra persona. En ocasiones nos olvidamos de esto.

Por ejemplo: los horarios. ¿Tu llamarías por teléfono a otra persona a las tres de la mañana si sabes que está durmiendo? ¡Claro que no! Entonces, ¿le mandarías un mensajito? Y si resulta que tiene el teléfono con las notificaciones en alto (mal hecho), pues imagina el susto que se lleva.

Un poquito de educación, por favor

Y a veces hace falta un poco de educación, también. Igualmente, ¿tu irías por la calle y abordarías a un amigo tuyo sin mediar palabra? Le paras, y le dices: “dame el número de tu primo”. Mejor decir hola aunque sea. «Por favor» y «gracias». Es triste, pero a veces, iniciamos una conversación en este plan. No te van a cobrar por palabras. Y lo mismo al despedirse. Un «adiós», un «hasta luego»…

Al responder igual. He visto conversaciones, bastantes, en las que el usuario A hace una pregunta al usuario B, y ahí se queda el mensaje: sin respuesta. Un par de días después, el usuario B te habla por WhatsApp, pero no te ha respondido todavía. ¿Tu eso lo harías si tuvieras a la persona cara a cara? Yo creo que no.

Si vamos a chatear con un familiar, es conveniente hacerlo bien. Estamos hablando con esa persona, no con tres a la vez. No estemos cambiando entre su conversación y otra que nos llega en el mismo momento. Primero uno, y después otro.

Podemos limitar el tiempo, quedar de acuerdo: “oye, hablamos esta noche por WhatsApp. Estoy libre de 9 a 10”. Claro, creo que hay sistemas mejores para comunicarse con un familiar que vive en otro sitio. Videollamada por ejemplo.

Y respeto

Respeto

Como vemos, es cuestión un poco, de respeto. Incluso opino que hay cosas que no son para hablar por este método. Hay conversaciones íntimas, o demasiado importantes como para banalizarlas hablando por WhatsApp. Preferible esperar y hablar con la persona en cuestión en persona (perdón por la redundancia).

Otra cosa a evitar: reenviar mensajes o chats que hemos mantenido con una persona a un tercero. Por eso se llaman “chats privados”. Es muy fácil copiar y pegar, pero el que sea fácil no quiere decir que sea correcto. Por regla general, las conversaciones entre dos personas son privadas. Pasarlas a otra persona sería como una pequeña traición, a menos que esté justificado, por supuesto.

El perfil y los estados

¿Y qué decir del perfil? El perfil nos identifica. Es parte integrante de nuestra “marca personal”, de nuestra reputación. Pensemos, ¿qué van a pensar los demás de mi cuando vean mi estado? ¿qué pensará la persona que va a decidir si me contrata para un trabajo, o piensa en mí para un ascenso? O en general, simplemente. ¿Qué van a pensar de mi, mi familia, amigos?

Antes sólo había perfil. Ahora hay también estados (es algo que se hace visible durante 24 horas). En ambos casos, hay quien los usa para lanzar mensajitos dirigidos a otras personas, como: “Me has traicionado y tu sabes por qué”, o: “cada cual recibirá lo que se merece”, etc.

Y esto, ¿por qué se hace? Probablemente porque la persona no tiene el valor de decirlo a la cara. En todo caso, ¿qué dice esto de nosotros? ¿Para qué queremos que se enteren otros? ¿No sería mejor gestionar los problemas de una manera más sensata? Este tipo de acciones “habla” por nosotros, y creo que no muy bien.

¡Cuidado! Whatsapp es una red social

Como decíamos antes, cada vez más, WhatsApp se parece a una red social. Es muy sencillo colgar un reportaje fotográfico entero en los estados. Pero eso lo va a ver gente (si no lo hemos configurado, por defecto, todos nuestros contactos).

¿Tienes el consentimiento de las personas que aparecen en las fotos? A lo mejor, no están de acuerdo en que las cuelgues en tu estado. Y mucho cuidado si aparecen menores.

Dependiendo de la legislación, puede llegar a ser un delito publicar fotos sin el permiso correspondiente.

Perfiles de Whatsapp

Incluso con tus propias fotos, pregúntate: ¿Estás preparado para que cierta foto tuya se comparta en el instituto, el trabajo? Ten en cuenta que tu identidad es tuya, hasta que se hace pública. Y cuando eso sucede, ya no sirve de nada quejarse. En internet no hay secretos.

Tu identidad es tuya, hasta que se hace pública

Usos efectivos de los perfiles y estados

Hay usos efectivo de los perfiles y estados. Uno de ellos es el patrocinio de una empresa. La venta de un producto, incluso de segunda mano. Vivencias comunes.

A lo mejor queremos compartir algo con nuestra familia; lo podemos hacer fácilmente poniéndolo en el estado, y configurándolo para que lo vea sólo los familiares.

Una cosa más sobre los perfiles y estados. Mejor no usar esta función cuando no estamos en condiciones (deprimidos, enfadados, alterados por alguna sustancia; tu ya me entiendes). Podemos liarla…

Los grupos

No querría terminar este tema sin hablar de los grupos. Estoy convencido de que un grupo sin un moderador que se haga responsable, no suele traer nada bueno. Una de las labores del moderador es explicar inicialmente cuál es el propósito de ese grupo, poner una serie de “normativa”, limitar qué cosas se van a permitir y cuáles no, y hasta establecer un horario de uso. El administrador debe estar muy al tanto de añadir o quitar usuarios, para que todo y solo el que tenga que ver los contenidos, lo pueda hacer.

Aparte de administrador / moderador, en los grupos que se usan para empresas o similar, para que sean efectivos, debería haber alguien con poder decisorio. Es decir, alguien que tenga la decisión final. Si no es así, una cuestión sencilla se puede convertir en un montón de ideas perdidas en el espacio.

Además, cuando se habla de un tema, es mejor responder a la pregunta que se haya hecho y cerrar el tema antes de pasar a otro nuevo. A veces ocurre que se empiezan a mezclar varias conversaciones. Y lo peor es cuando, dentro del grupo, hay personas que hablan individualmente con otro.

Un grupo de WhatsApp se parece a una reunión de empresa
Un grupo de WhatsApp se parece a una reunión de empresa

Primero disfruta, después comparte

Una sugerencia más para los grupos: primero disfruta, después comparte. Compartir en el momento resta disfrute. Normalmente no tiene sentido pagar una entrada para un concierto, y liarte a compartirlo en uno o más grupos, en el momento. Creo que es mejor que lo disfrutes, hagas fotos o videos si quieres, y ya en tu casa con tranquilidad compartes lo que creas oportuno.

Por cierto, comparte lo que sea de interés para el grupo, no lo que te interesa a ti solamente. ¿Que tienes dudas de si va a interesar a los demás? Pues no lo mandes, no va a pasar nada.

Tampoco hay que hacer de un grupo, un auditorio de nuestras relaciones personales. Es decir, si quieres hablar algo que afecta a uno solo de los integrantes del grupo, lo más lógico es que se lo digas a él en una conversación privada. Después, puedes compartir lo que sea pertinente al grupo. Esto incluye no revelar datos personales de alguien a todo el grupo.

En cuanto a las notificaciones, dada la cantidad de mensajes, suele ser muy recomendable, silenciarlas. Esto se puede hacer para cada grupo.

«Cobarde» ha dejado el grupo

Hay otra costumbre parecida a la que mencionamos antes para las conversaciones privadas. El no despedirse. Salir del grupo sin decir nada, y que le aparezca a todo el mundo el mensaje: “fulanito ha dejado el grupo”. ¡Me gustaría saber quién fue el señor de WhatsApp que decidió poner esta frase!

Para evitar malos entendidos, suele ser más eficaz despedirse antes de “abandonar” el grupo.

Una alternativa bastante efectiva a los grupos son las difusiones. Se crea de forma parecida, con la diferencia de que mandas el mismo mensaje a varios, y se genera un chat personal con cada uno de ellos.

Permíteme una pregunta. ¿Tienes de verdad tiempo para los típicos grupos de amigos para contar chistes y todo eso? Igual es mejor quedar con tus amigos y pasar un rato juntos.

Usar mucho el WhatsApp tiene un coste de oportunidad. Mientras lo estás usando, te estás perdiendo otras cosas. Y, ¿sabes qué? Las mejores cosas en la vida no pasan delante de una pantalla.

Cómo convertir un grupo de whatsapp en un canal tipo Telegram

Si conoces la aplicación Telegram, ya sabrás de la potencia de los canales. Cualquier usuario puede crear un canal en el que difundir mensajes a un grupo de personas. La diferencia con los grupos es que solo el administrador o administradores pueden hablar.

Con este sistema, se eliminan gran parte de los problemas de los grupos de Whatsapp. 

Pues bien, resulta que Whatsapp tiene una función con la que podemos convertir un grupo en un canal

Simplemente, creamos un grupo, añadimos a todos los usuarios que queramos, y después, desde «información del grupo», pulsamos en «Configuración del grupo». Después, en «Enviar mensajes», y seleccionamos «Solo administradores». ¡Y listo! ¡Ya tenemos nuestro canal en Whatsapp!

Obviamente, para hacer esto, debes ser tú el creador del grupo. Posteriormente, puedes añadir a alguien más como administrador, si lo ves útil. 

¡Mensaje a discreción!

Cadena de Whatsapp

Por último, recuerda evitar mandar a discreción mensajes sensacionalistas, cadenas de mensajes, noticias falsas o fotos graciosas sin sentido. No a todo el mundo le va a gustar. Y de nuevo, pregúntate: ¿qué dirá esto de mi?

En conclusión

En conclusión, WhatsApp es una herramienta potentísima, y manejarla bien es una seria responsabilidad. Y si esto es cierto en el caso de los adultos, ¡ojo con los niños!. La política de la empresa es que no la usen menores, pero la realidad es otra. Si permitimos que un hijo nuestro use esta aplicación, que sea con sentido y bajo nuestra supervisión.

¿Crees que usar WhatsApp te da problemas? Lo más seguro es que no lo estás usando bien. Si lo miras constantemente, también es probable que ya estés enganchado (esto es lo que quiere la empresa propietaria del WhatsApp).

Usar mal este sistema puede llegar a ser una “jaula virtual” que impide a la persona vivir el mundo real. Puede ser una fuente de estrés y de dificultades, pero también muy útil si se usa con efectividad. Como muchas otras cosas en la vida, WhatsApp es una herramienta, no el fin.

Espero que te haya gustado el artículo. Disculpa si me he alargado un poco; el tema es fascinante y da para mucho. Si me he dejado algo atrás, o tienes una opinión distinta, ¡adelante! ¡compártela!

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Jaír Amores

Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado, tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria. Desde muy chico, ya me gustaba el tema de la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, poniendo en marcha sistemas para automatizar tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor, bien con más eficiencia o eficacia. Me sigue pasando, por cierto. Aparte de la curiosidad innata por estos campos, he leído muchos libros de esta temática, he realizado cursos, y también me he formado gracias a podcasts, blogs, videos, y todo lo que ha caído en mis manos. Tengo muuuuuchas inquietudes. Estudiar y aprender es en sí mismo, un deleite para mí. Y compartir lo que aprendo… todavía mejor si cabe. Estoy convencido de que la efectividad siempre es mejorable, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida.

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