Falta de efectividad

Las 5 razones detrás de la falta de efectividad

Estoy convencido de que la mayoría de las cosas se podrían haber hecho con más efectividad. Y si no… piensa: ¿Te ha pasado que te paras a observar algo y te das cuenta de lo que se podría haber hecho mejor? Entonces, si no eres el que lo hizo, ni el dueño, ni tampoco, probablemente, experto en la materia… la pregunta es: ¿por qué no lo hicieron mejor? Hoy vamos a ver las 5 razones detrás de la falta de efectividad.

Escribir un cuento es como vivir la vida

Por qué necesitas escribir un cuento

No se en qué momento la palabra “cuentista” paso a ser una especie de insulto. Lo cierto es que, durante toda la historia, la gente ha creado y escuchado cuentos. En muchas culturas, era normal que, después de cenar, alrededor de un buen fuego, se escucharan los cuentos de los más sabios del lugar. ¡Qué pena! Hay cosas que cambian, y no para bien. En aquellos mundos lejanos en el tiempo, la gente hacía algo más que escribir un cuento; lo memorizaban, lo transformaban, y lo pasaban de generación a generación.

Salto de alegría o felicidad

El proceso MPS de la ciencia de la felicidad

Felicidad… No es sólo una palabra. Es un concepto que todo el mundo busca, pero pocos encuentran. Por eso suena interesante lo del “proceso” MPS y lo de la “ciencia” de la felicidad. Suena a una fórmula para ser felices. Ya sólo por eso, merece la pena saber más. Así que… ¡vamos allá! Hoy hablaremos de una forma efectiva de conseguir ser más felices: el proceso MPS.

distrés y eustrés

Distrés y Eustrés: las dos caras secretas del estrés

Parece el resultado de una operación matemática. “¿Cuál es el resultado de dividir seis entre dos?” “Pues es trés”. Pero no vamos a hablar de matemáticas, hoy no. Aquí hablamos de ser efectivos. Y hay un enemigo de la efectividad: el estrés. Es una palabra muy usada, y que, quizás por eso, su significado sea demasiado amplio. Por eso hoy vamos a hablar de Distrés y Eustrés: las dos caras del estrés.

Time blocking para organizar tu calendario y tu vida

Erase una vez un chico con buenas intenciones. Muy trabajador, “muy majete”, cómo dice mi abuela. El problema es que no sabia qué era un calendario (ni mucho menos qué es esto del Time blocking). El colegio no se lo enseño. Nadie se lo dijo. Siempre iba corriendo a todos sitios. Era una persona dispuesta, así que decía que sí a todo. Quería estar con los suyos, tener tiempo libre, aprender más, hacer deporte, ayudar a otros, conseguir un mejor trabajo, quería, quería, pero estaba tan ocupado que al final del día estaba agotado. Un rato de tv y a dormir. Mañana será otro día. ¿Te suena?